Reply to Bernaola et al and to Moore et al

13/11/2007

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Reply to Bernaola et al and to Moore et al.
Barricarte A, Castilla J, Navarro-Alonso JA, Gil-Setas A, Torroba L. Clin Infect Dis 2007; 45: 1240-1243
Palabra clave: Neumococo

Los autores replican a las cartas al director remitidas por Bernaola et al y por Moore et al, a propósito de su artículo previamente comentado en la Bibliografía de esta sección.

En la primera carta se critican posibles sesgos en la información y en la selección de controles además de en las conclusiones y en la segunda se critican sesgos metodológicos, factores de confusión no controlados y la interpretación del Odds ratio.

En la réplica a ambas se contesta que el estado de la vacunación se revisó de un modo ciego en el registro y que la información sobre las dosis proviene de las administradas y registradas en los centros de salud, por lo que de existir sesgos serían pequeños y no diferenciales (hacia el efecto nulo). En el diseño y en el análisis fue un estudio con apareamientos individuales y aunque el no ajustar por algunas variables (enfermedades crónicas, asistencia a guarderías, exposición al humo de tabaco y lactancia natural) podría representar una limitación potencial, los autores aportan 4 razones por las que aquella falta de ajuste no tendría un importante efecto en las conclusiones.

Por otra parte el OR se interpreta en el estudio como riesgo relativo, de modo que los niños que recibieron al menos una dosis de vacuna conjugada tenían un riesgo 6 veces aumentado de padecer enfermedad invasora por serotipos no vacunales que aquellos no vacunados, y que la vacunación completa se asociaba con un riesgo 13 veces aumentado.

Además, los resultados observados son consistentes con el estudio poblacional de incidencia de enfermedad invasora en menores de 5 años en el que entre el periodo pre y el postvacunal no descendió significativamente la incidencia global de enfermedad invasora (descendió la de serotipos vacunales en un 69% y aumentó la de no vacunales en un 36%).

Navarra dispone de un sistema poblacional de vigilancia de enfermedad invasora desde antes de iniciarse la comercialización de la vacuna conjugada en España. Por otra parte la realización de hemocultivos aumenta en España, aunque si se detectaran más casos de enfermedad invasora sería razonable que hubiese sido a expensas de formas menos graves de enfermedad, pero en Navarra el porcentaje de bacteriemias ocultas ha permanecido estable desde el año 2000.

Por último, se refieren al estudio de Arístegui et al en el sentido de que es un estudio hospitalario en el País Vasco y en Navarra, muy distinto al de base poblacional de esta última Región.

Concluyen que sus conclusiones son correctas al aplicarlas a Navarra y que pudieran ser útiles para lugares con condiciones similares y que el efecto preventivo de la vacuna conjugada de 7 serotipos está parcialmente neutralizado por el riesgo de padecer enfermedad por serotipos no vacunales, tanto en términos absolutos como relativos.

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