Rotavirus vaccines

10/08/2007

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Rotavirus vaccines
WHO Position Paper. World Health organization. Wkly Epidemiol Rec 2007; 82: 285-296
Palabra clave: Rotavirus

La Organización Mundial de la Salud (OMS) emite en este Position Paper sus recomendaciones de uso de las vacunas frente al rotavirus (RV), que se estima causa, principalmente en los países de baja renta unas 527.000 muertes anuales.

Las dos vacunas disponibles proporcionan una protección del 90-100% frente a la enfermedad diarreica grave por RV y un 74-85% frente a la de cualquier intensidad, en función del esquema vacunal y la población evaluada.

La eficacia de la vacuna humana monovalente se ha demostrado en América Latina, en Estados Unidos y en Europa, frente los 5 serotipos más habituales. La vacuna pentavalente de reagrupación de genes humanos-bovinos también se ha ensayado en países latinoamericanos y europeos y la eficacia también es alta frente a los tipos G1-G4 y G9, aunque en éstos el número de episodios causados por tipos distintos al G1 fue bajo.

El perfil de seguridad de ambas vacunas es muy alto y el GACVS en junio de 2007 concluyó que la vigilancia post-comercialización no indica riesgo aumentado de invaginación o de otros efectos adversos graves.
A la vista de los datos disponibles, la OMS concluye que el mayor objetivo de los programas de vacunación frente a RV es evitar la muerte y la enfermedad grave. Recomienda firmemente la introducción en los programas nacionales cuando los datos de eficacia de los ensayos hayan confirmado que el virus tiene un significativo impacto en salud pública y donde, además, exista la infraestructura apropiada y los mecanismos de financiación mantenida.

Mientras que no se demuestre el potencial de la vacuna en todas las regiones del mundo, la OMS no puede recomendar su inclusión global, especialmente en Asia y en África. En los países que la introduzcan, se debe también elaborar una estrategia coordinada de prevención y tratamiento de la diarrea infantil mediante mejora de la higiene, la terapia de rehidratación oral y la suplementación con zinc.

La experiencia reciente de Estados Unidos sugiere que en países de alta renta la inclusión de la vacuna en los calendarios es poco probable que genere ahorro aunque puede, sin embargo, ser considerada como una intervención coste/efectiva.

En países de baja renta también puede ser coste/efectiva, aunque en su introducción debiera considerarse los aspectos financieros, el impacto operativo sobre los sistemas de reparto y almacenamiento, y muy especialmente la edad a la que se inicia la vacunación, ya que ninguna de las primeras dosis de ambas vacunas debiera administrarse por encima de las 12 semanas de vida. Esto implica que no deben de utilizarse en programas de “catch-up”.

Por último recomienda mantener un exhaustivo sistema de vigilancia para estudiar el riesgo de invaginación intestinal potencialmente asociada a la vacunación.

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