Rubéola

7/09/2006

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Agosto 2004

AUTOR.Tatiana Lozano Fernández



¿Qué es?

La rubéola es una enfermedad exantemática (manchas rojas en la piel) producida por un virus. Su clínica se caracteriza en un principio por rinitis leve y posteriormente por la aparición de un ganglio doloroso detrás de las orejas, en la zona cervical posterior y postoccipital. Aparecen también manchas rojas en la piel que en 24 horas se extienden por todo el cuerpo de forma descendente, con predominio en el tronco. Dura de 2 a 3 días.

¿Es grave?

Habitualmente presenta un curso benigno y se suele presentar durante la infancia. En algunas ocasiones se puede complicar con poliartritis ( inflamación de la pequeñas articulaciones), sobre todo en niñas mayores y mujeres, con encefalitis (1 caso de cada 6000, generalmente entre el 4º y 6º día tras el exantema), otitis, mastoiditis, neuritis, bronconeumonía o púrpura trombocitopénica.

En la mujer embarazada tiene una gran importancia, ya que puede llegar a producir malformaciones en el embrión produciendo el síndrome de Greeg (cataratas, sordera, microcefalia, y cardiopatías congénitas), malformaciones secundarias (hipocrecimiento, defectos genitourinarios,…) o un síndrome ampliado de la rubéola congénita con signos de enfermedad multisistémica.

¿Cómo se trasmite?

Se transmite entre personas a través de estornudos, tos o el contacto con superficies contaminadas (pañuelos, vasos, o manos). La posibilidad de que una persona no vacunada adquiera la enfermedad si convive con alguien que la tiene es del 90 por ciento. Cuando el virus se introduce en el organismo, pasa a la sangre atacando a los glóbulos blancos, que a su vez transmiten la infección a las vías respiratorias, la piel y otros órganos. Una vez que se padece la enfermedad, el paciente adquiere inmunidad permanente, por lo que no vuelve a ser atacado por el virus.

¿Cuál es su tratamiento?

No existe un tratamiento específico para la rubéola. La actuación de los especialistas durante la enfermedad suele centrarse en el control de los síntomas y va dirigida a mitigar la fiebre y el malestar general, como si se tratara de un proceso gripal. Se recomienda reposo y el aislamiento del paciente para evitar nuevos contagios. Hay que acudir al pediatra si el niño con rubéola respira con dificultad o la tos dura más de cuatro o cinco días. Se administran antibióticos en caso de infecciones bacterianas (otitis o neumonía).

¿Se puede prevenir?

La vacuna triple vírica (varicela, parotiditis y rubéola) se muestra eficaz en casi la totalidad de las personas a las que se le administra (90-95%). Es una vacuna de virus vivos atenuados. El calendario vacunal español recomienda iniciar la inmunización durante la infancia, poniéndose la primera vacuna entre los 12 y 15 meses de edad, una segunda dosis entre los 3 y 6 años de edad. En cualquier caso, aunque las actividades de inmunización se inician y concentran en la infancia, deben proseguirse a lo largo de toda la vida y así, las mujeres jóvenes en edad fértil, sin antecedentes de vacunación, también deben recibir una dosis de la triple vírica.

¿Quién debe vacunarse?

La principal indicación de la vacuna es la prevención de la rubéola congénita en mujeres fértiles. Para ello se deben vacunar:

Niños y adolescentes no vacunados.
Estudiantes universitarios.
Personal que atiende niños.
Trabajadores sanitarios.
Personal militar.
Mujeres adultas antes del embarazo.
Mujeres adultas seronegativas embarazadas después del parto.
Varones adultos en contacto con mujeres embarazadas.


¿Quién no debe vacunarse?

Las únicas contraindicaciones para recibir la vacuna son:

Enfermedad más seria que un simple resfriado (por ejemplo, fiebre).

La mayoría de los expertos están de acuerdo que los niños con una historia de convulsiones previas deben de recibir la vacuna. Aunque en estos niños la posibilidad de desarrollar convulsiones después de la vacuna es pequeña, es 5 veces mayor que en otros niños sin una historia de convulsiones. El personal encargado de administrar la segunda dosis debe ser informado antes de cualquier problema que pudiera haber ocurrido con la primera inyección.

Alergia al huevo o a la neomicina.

Haber recibido una gamma globulina dentro de los tres meses anteriores.

Inmunodepresión (por cáncer, leucemia, linfoma, etc…).

Estar recibiendo tratamiento con quimioterapia, radioterapia o inmunosupresores (incluidos corticoides orales de forma prolongada).

Estar embarazada o poder llegar a estarlo dentro de los siguientes tres meses tras la inmunización, por el riesgo teórico de que afecte al feto.


¿Es frecuente la rubéola en España?

La rubéola es una Enfermedad de Declaración Obligatoria (EDO), por lo que se puede saber el número de pacientes que han padecido la enfermedad. Así en el año 2002 se han declarado un total de 138 pacientes (tasa de 0,35 por cada 100.000 habitantes), y durante el año 2001 un total de 179 (tasa de 0,45/100.00 habitantes). No debemos irnos muchos años atrás para comprobar que la vacunación es efectiva, pues si nos centramos, por ejemplo, en el año 1983, se declararon un total de 161.142 casos (tasa de 423,91/100.000 habitantes).

Bibliografía

Pareja Bezares A, Alvárez Pasquín MJ, Batalla Martínez C, Comín Bertrán E, Gómez Marco JJ, Mayer Pujadas MA et al. Prevención de las enfermedades infecciosas. Aten Primaria 2001:28(Spl2):72-95.

Guía de actuación en Atención Primaria de la SEMFyC. 2ª edición 2002.

Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Disponible aquí

Comité asesor de vacunas (CAV). Manual de vacunas en Pediatría. Edición 2001. Madrid 2001

Picazo JJ. Editor. Guía práctica de vacunaciones 2002. Madrid. Disponible en aquí

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