Sí a las vacunas

13/06/2011

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Es hora, siempre lo es, de que alertemos de que, lejos de tratarse de un exótico rapto de romanticismo ludita, de una divertida anécdota de extremismo naturalista hippy, la oposición frontal a la vacunación obligatoria puede convertirse en un grave problema de seguridad sanitaria. Por fortuna, nuestros antivacunas no son tan poderosos como los de Estados Unidos. Allí, en algunos estados el 30 por 100 de los pediatras no informa a las familias de las pautas del calendario de vacunación. En California, sin ir más lejos, en el último decenio el número de padres que decide no inmunizar a sus hijos ha aumentado en un 600 por 100. En España hemos visto algunos casos de oposición radical a la vacuna (por ejemplo, contra el sarampión en familias andaluzas que recibieron una orden judicial de vacunación) y, lo que es más preocupante, una considerable relajación entre la opinión pública ante un aspecto clave como es la inmunización masiva.

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