Vacunación en el cooperante

10/08/2006

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Al participar en el desarrollo de países de baja renta a distintos niveles (político, sanitario, social, etc.) el cooperante está en estrecho contacto con la población local y, por lo tanto, en riesgo de contraer algunas enfermedades que son prevenibles por vacunación.

Así pues, al igual que otros viajeros internacionales, antes de emprender cualquier viaje, el cooperante debe acudir a un centro de salud para que su situación vacunal sea revisada y “actualizada”. Desde allí se le derivará, si es necesario, a centros especializados donde podrá ser aconsejado acerca de pautas de conducta y estilos de vida a seguir (tratamiento de las aguas, prevención de la diarrea y de las picaduras de mosquitos y otros artrópodos, baños en aguas dulces y saladas, mal de altura, etc.). Además se considerará la eventual necesidad de seguir una profilaxis contra el paludismo o malaria (mediante la toma de determinados fármacos antes, durante y después del viaje) en función del país de destino.

Frente a la pregunta del cooperante “¿De qué debo estar vacunado?”, la respuesta del personal sanitario dependerá de múltiples factores.

En primer lugar, se han de tener presentes las características de la persona: edad, sexo, enfermedades previas, tratamientos médicos que sigue, vacunaciones anteriores, etc. Recuerde que hay vacunas que se aplican de forma rutinaria a la población, no sólo a los niños, sino también a los adultos. Un ejemplo es la vacunación antitetánica que conviene tenerla siempre actualizada (1 dosis de recuerdo cada 10 años). También hay que pensar en la vacuna antigripal y la antineumocócica indicadas en función de la edad y/o posibles problemas médicos del cooperante. La consulta médica antes de iniciar el viaje constituye ante todo una excelente oportunidad para repasar el estado de vacunación y “ponerlo al día”. Por este motivo es importante guardar siempre el carné de vacunaciones anteriores y… ¡no perderlo! Este es un documento muy importante puesto que informa de las dosis de vacunas recibidas y de aquellas que usted puede necesitar.

En segundo lugar, hay que pensar en todas las vacunas aconsejables según el destino, las características de las actividades a realizar y el tipo de contacto a mantener con la población autóctona. En este punto habrá que considerar al cooperante como un viajero internacional de estancia prolongada en el país de destino donde las condiciones higiénico-sanitarias pueden ser precarias. La hepatitis A sería la enfermedad prevenible por vacunación más frecuente en el viajero[1] y, al igual que la fiebre tifoidea, habría que considerarlas de entrada. Otras vacunas que pueden tener un uso más selectivo[2] para viajeros internacionales son las de fiebre amarilla, hepatitis B, poliomielitis, rabia, meningitis meningocócica, encefalitis japonesa, cólera, encefalitis centroeuropea, etc. Aquellas personas que por ejemplo viajen a zonas del llamado “cinturón subsahariano de la meningitis” (mapa disponible en www2.ncid.cdc.gov/travel/yb/utils/ybGet.asp?section=dis&obj=menin.htm) pueden estar expuestos a un riesgo alto de dicha infección especialmente si mantienen un estrecho contacto con la población local. Lo mismo ocurre con el riesgo de infección por el virus de la poliomielitis en los países en los que todavía es endémica (áreas de África central y Sureste Asiático) .Así pues, tal y como ya señalamos anteriormente, será necesario acudir a un centro de salud para saber exactamente de qué conviene vacunarse.

En el caso concreto del cooperante sanitario hay que considerarlo especialmente expuesto a determinados riesgos como por ejemplo a la hepatitis B (que se transmite por el uso de agujas, jeringuillas u otro material médico contaminado, por vía sexual y de la madre infectada a su hijo en el momento del parto). De hecho, se recomienda la vacunación anti-hepatitis B a todo viajero de larga estancia[3]. Asimismo, el personal sanitario debe estar inmunizado[4] frente a la gripe en la temporada correspondiente, sarampión, parotiditis, rubéola, varicela, etc si es susceptible de infectarse. En el viajero internacional también deben tenerse en cuenta estas enfermedades si no existen antecedentes fehacientes de vacunación o de padecimiento de ellas.

Por último, habrá que considerar las vacunas sujetas a reglamentación sanitaria internacional que el cooperante pueda estar obligado a recibir según el país de destino. Hoy en día dicha exigencia legal queda prácticamente limitada a la vacuna de la fiebre amarilla en áreas de Sudamérica, África y Asia. Ciertos países exigen un certificado internacional de vacunación para permitir la entrada y circulación en su territorio (en ocasiones incluso en zonas geográficas donde la enfermedad no es endémica, como es el caso de Asia). Si usted es cooperante deberá informarse sobre la necesidad de este certificado y acudir a un Centro de Vacunación Internacional, ya que estos centros son los únicos autorizados por la OMS para la administración de estas vacunas “obligatorias”. A este grupo también pertenece la vacuna contra cierto tipo de meningitis que se exige para viajar a Arabia Saudí a todos los peregrinos que visitan la Meca para la Umra y el Hajj2.

Recuerde que es casi siempre imprescindible un plazo no inferior a 1 mes para alcanzar una inmunización aceptable. Es conveniente preparar el viaje con antelación ya que se pueden requerir varias visitas al centro de vacunación además de no resultar muy recomendable administrar más de 4 vacunas en una misma sesión [5]. Vacunándose con tiempo evitará asimismo posibles incompatibilidades con una eventual profilaxis contra la malaria.

En el caso concreto del cooperante, puede ser que a menudo deba partir a países de baja renta sin tener mucho tiempo para preparar el viaje. Por lo tanto, si usted trabaja en la cooperación es especialmente importante tener el estado de vacunación lo más “al día” posible.

“¿Qué más debo saber?” Recuerde que la vacunación no debe suplir otras medidas de prevención y control: ¡No caiga en una falsa y peligrosa sensación de seguridad! Tenga especial cuidado con las enfermedades que se transmiten por el consumo de aguas y alimentos contaminados y por picaduras de insectos.

En cuanto a la seguridad de las vacunas, su médico le informará de los posibles efectos secundarios de las que le vaya a administrar dependiendo también de sus antecedentes médicos. Pero recuerde que el riesgo de la enfermedad natural que se pretende evitar supera con creces al de los leves e infrecuentes efectos adversos [6] que pueden tener las vacunas.

Para una primera información, acuda a su centro de salud donde se le informará de las vacunas que debe recibir y si hiciese falta le derivarán a un centro especializado.

Puede ser de interés para el cooperante internacional acceder a la página web de la OMS especializada en la salud del viajero. En ella encontrará información detallada en función del país de destino. Otra página web que puede resultar interesante es la del CDC (Centers for Disease Control).

Nuestra página web también ofrece un buen servicio de información al cooperante que deba emprender viajes: www.todosvacunados.com/viajeros/mundo.htm

 

Bibliografía

[1] Day Barnett E. Vaccines for International Health. En: Plotkin SA, Orenstein WA (editores). Vaccines. Fourth edition. Saunders. 2004.p.1491-1510.

[2] Viajes internacionales y salud. Ministerio de Sanidad y Consumo. Publicación de la Organización Mundial de la Salud “International Travel Health” Situation as on 1 january 2003.

[3] Picazo JJ. Vacunación en situaciones especiales. En: Picazo JJ, Arribas JL, Calbo F, Fereres J, De Juanes JR, García-Sicilia J et al. (editores). Guía práctica de vacunaciones 2002. Madrid. Centro de Estudios Ciencias de la Salud. 2002.p.309-54.

[4] Centers for Disease Control and Prevention. Immunization of health care workers: recommendations of the Advisory Committee on Immunization Practices (ACIP) and the Hospital Infection Control Practices Advisory Committee (HICPAC). MMWR 1997;46(No.RR-18): 1-42.

[5] Bayas JM. La vacunación. En: Bayas JM, Biarnés C, Corachán M, Fumadó V, Gascón J, Mejías T, Vilella A. Glosa Ediciones. Consejos a viajeros. Manual práctico para médicos. Bayer S.A. 2000. p. 31-57.

[6] Jiménez R. Efectos adversos de las vacunas. En: Salleras L (editor). Vacunaciones preventivas. Principios y aplicaciones. 2ª Edición. Barcelona. Masson. 2003. p.39-78.

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