Vacunas

2/05/2016

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Vacunas disponibles

Existen dos tipos de vacunas frente a la enfermedad neumocócica, las vacunas polisacarídicas y las conjugadas: Las vacunas presentan el inconveniente de no cubrir la mayoría de los más de 90 serotipos del neumococo descritos hasta ahora:

  • Vacunas polisacarídicas: han sido desarrolladas contra la cápsula polisacarídica del patógeno y protegen frente a 23 serotipos diferentes de neumococo. Producen una respuesta inmunitaria T independiente. No están indicadas en los menores de 2 años. No producen memoria inmunitaria y la efectividad disminuye con el tiempo.
  • Vacunas conjugadas: hasta la aparición de las vacunas conjugadas, los niños menores de 2 años se encontraban desprotegidos frente a la enfermedad, debido a que las vacunas de polisacáridos no están indicadas para estas edades. Existen dos vacunas, una que protege frente a 10 serotipos de neumococo y otra que protege frente a 13 de estos serotipos. Estas vacunas tienen utilidad en la prevención de la enfermedad neumocócica ya que consiguen una excelente respuesta inmune y duradera, con protección a largo plazo. Pueden utilizarse en niños hasta los 5 años de edad y una de ellas (la que contiene 13 serotipos) también puede ser utilizada en el resto de la población sin límite de edad.

Pautas de vacunación e indicaciones

Actualmente en España se recomienda la vacunación sistemática contra el neumococo a partir de los 2 meses de edad con vacuna conjugada (13-valente). Con un plazo para su inclusión por todas las CCAA que finaliza el 31 de diciembre de 2016.

En los niños mayores, a partir de 5 años, y en los adultos las recomendaciones de vacunación varían según la enfermedad de base. En las patologías en las que existe mayor riesgo, por presentar inmunosupresión u otras, se recomienda la vacunación secuencial iniciándola con la vacuna conjugada 13-valente y completándola con un intervalo mínimo de 8 semanas entre ambas dosis, con la vacuna polisacarídica 23-valente. En el caso en el que el paciente haya recibido ya una dosis de vacuna polisacarídica 23-valente, se debe esperar un mínimo de 12 meses para administrar una dosis de vacuna conjugada 13-valente. No se recomienda dosis de recuerdo para la vacuna polisacarídica 23-valente, pero en caso necesario, se debe esperar un mínimo de 5 años para administrar el recuerdo.

NO vacunados con vacuna antineumocócia polisacárida-23 valente (PnPS23):

    • PnC13 ——- ≥8 semanas ——- PnPS23 ———– ≥5 años ——- PnPS23*

Vacunados previamente con vacuna antineumocócia polisacárida-23 valente (PnPS23):

    • PnPS23 ——- ≥12 meses ——- PnC13 ———– ≥8 semanas ——- PnPS23

PnC13 (vacuna antineumocócica conjugada 13-valente)

*En caso de revacunación con PnPS23 el intervalo entre ambas dosis no será inferior a 5 años.

En las personas con patologías de riesgo y a partir de los 65 años de edad, la vacuna polisacarídica 23-valente está financiada por el sistema nacional de salud. La vacuna conjugada 13-valente, en muchas comunidades autónomas, está financiada para los grupos con mayor probabilidad de sufrir una enfermedad neumocócica grave.

Vacunas conjugadas (10-valente) (Synflorix®): si se utiliza como vacunación sistemática se recomiendan 3 dosis, a los 2, 4 y 11 o 12 meses. Los niños que no son vacunados en estas edades pueden recibir igualmente la vacuna hasta los 5 años. La cantidad de dosis y el intervalo entre ellas dependerán de la edad del niño.

Vacunas conjugadas (13-valente) (Prevenar13®):

-Bebés y niños pequeños: en las comunidades autónomas que incluyen la vacuna en su calendario se recomiendan 3 dosis, a los 2, 4 y 11 o12 meses. Los niños que no son vacunados en estas edades pueden recibir igualmente la vacuna. La cantidad de dosis y el intervalo entre ellas dependerán de la edad del niño.

-En grupos de riesgo a partir de los 5 años de edad: se recomienda la utilización de la vacuna 13-valente en las personas de los siguientes grupos de riesgo:

Inmunodepresión: inmunodeficiencias humorales y celulares, deficiencias del complemento y trastornos de la fagocitosis; leucemia, linfoma, mieloma múltiple y enfermedad de Hodgkin; otras neoplasias; infección por VIH; insuficiencia renal crónica; tratamiento inmunosupresor; trasplante de progenitores hematopoyéticos; trasplante de órgano sólido y asplenia anatómica o funcional.

Personas inmunocompetentes con patologías crónicas: fístula de líquido cefalorraquídeo, portadores de implantes cocleares, antecedentes de padecimiento de enfermedad neumocócica invasora y cirrosis hepática.

Los adultos con cualquiera de las afecciones enumeradas anteriormente que no han recibido ninguna vacuna neumocócica, deben recibir una dosis de la vacuna conjugada primero, y también deben recibir las dosis recomendadas de la vacuna 23-valente.

Vacunas polisacarídicas (23-valente) (Pneumo23®):

-Niños mayores de 2 años, preadolescentes, adolescentes y adultos: está indicada para completar la vacunación secuencial en toda persona mayor de 2 años que presente los problemas de salud indicados anteriormente en el apartado de la vacuna conjugada 13-valente. Además está indicada en las personas con patologías crónicas que no causan inmunosupresión (enfermedad cardiovascular crónica, enfermedad pulmonar crónica, diabetes mellitus y hepatopatía crónica) y a partir de los 65 años aunque no se tenga ninguna enfermedad de base.

La mayoría de los adultos sanos que reciben la vacuna desarrollan protección contra la mayoría o todos estos tipos en un período de dos a tres semanas después de recibir la vacuna. Es posible que las personas muy ancianas y las personas con alguna enfermedad prolongada no respondan en absoluto o tengan una respuesta limitada a la vacuna.

Efectividad de las vacunas

Vacuna polisacarídica 23-valente

Existe evidencia de la efectividad de la vacuna polisacarídica 23-valente frente a enfermedad neumocócica invasora y evidencia dudosa de efectividad frente a neumonía neumocócica bacteriémica, pero la gran mayoría de las publicaciones no han encontrado efectividad frente a la neumonía en general.

En un meta-análisis de ensayos clínicos de la Cochrane del 2013, la efectividad estimada en el adulto para la prevención de la enfermedad neumocócica invasora fue del 74% (IC95%: 54-86%) aunque en pacientes de alto riesgo no llegó a evidenciarse claramente una protección por falta de potencia del meta-análisis. En cuanto a los otros estudios evaluados la efectividad estimada en la prevención de la enfermedad invasora, ésta llegó al 52% (IC95%: 39-63).

Un reciente estudio de casos y controles en individuos mayores de 65 años llevado a cabo en Inglaterra y Gales mostró una efectividad variable según el tiempo transcurrido desde la vacunación. Globalmente alcanzó un 24% (IC95%: 10-36%) pero fue del 48% (IC95%: 32-60%) en los dos años posteriores a recibir la vacuna y del 15% (IC95%: -3 a 30) cuando habían transcurrido más de cinco años. Se observó también una tendencia, aunque no significativa, a una menor efectividad a medida que era mayor la edad del vacunado, en los inmunodeprimidos y en las personas inmunocompetentes con factores de riesgo. Un dato importante es que en personas de 65 a 74 años sin factores de riesgo la efectividad se mantuvo alrededor del 60% hasta cinco años tras la vacunación.

La inmunidad inducida por los polisacáridos bacterianos es serotipo específica, por tanto las vacunas solo son efectivas contra los serotipos incluidos en las vacunas, aunque en algunos casos existe inmunidad cruzada que amplia algo la protección.

Las vacunas polisacarídicashan demostrado efectividad contra la ENI, pero en la mayoría de publicaciones no se ha demostrado efectividad contra la neumonía no bacteriémica. No obstante, en un amplio estudio poblacional prospectivo de cohortes llevado a cabo en España entre 2008 y 2011, la efectividad frente a neumonías no bacteriémicas en mayores de 60 años llegó al 48% siempre que la vacuna se hubiera recibido en los últimos cinco años.

La efectividad de la vacuna es moderada o alta en los individuos jóvenes e inmunocompetentes, pero es menor en los pacientes inmunocomprometidos y en los de edad muy avanzada. La protección se mantiene durante al menos 5 años en los inmunocompetentes pero la duración es menor en los pacientes inmunocomprometidos y en los de edad muy avanzada. No son efectivas en niños menores de 2 años.

Vacunas conjugadas

Las vacunas conjugadas son inmunógenas a partir de las 6 semanas de vida y son muy efectivas contra la mayoría de los polisacáridos que contienen. La respuesta que generan es T dependiente y es más intensa y duradera que la producida por la vacuna polisacarídica, Disminuyen la presencia de los serotipos de neumococo incluidos en la vacuna en la mucosa de la nariz y la garganta, con lo que proporcionan protección comunitaria. Además de ser efectiva contra las formas de ENI también ha demostrado efectividad moderada contra la enfermedad neumocócica no invasiva, incluyendo la neumonía no bacteriémica y la otitis media.

En el estudio CAPITA (Community Acquired Pneumonia Immunization Trial in Adults) realizado en mayores de 65 años, fue efectiva para prevenir la enfermedad neumocócica invasiva en un 75% (IC95%: 41,4-90,7) y la neumonía no bacteriémica en un 45% (IC95%: 14,2-65,3) producidos por los serotipos incluidos en la vacuna aunque no para prevenir las neumonías adquiridas en la comunidad por cualquier causa.

Existe sólida evidencia de que la inclusión de VNC13 en el calendario de vacunación infantil conllevará el desarrollo de una inmunidad comunitaria que tendrá efectos protectores indirectos en toda la población, incluyendo los mayores de 64 años. Es necesario reforzar la vigilancia para monitorizar el impacto de la vacunación infantil en la enfermedad neumocócica en toda la población y, particularmente, en personas de 65 y más años.

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