Vacunas

2/05/2016

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Vacunas disponibles

Debido a los cambios que se producen en los virus, la OMS vigila la epidemiología de los virus de la gripe que circulan en el mundo. De forma anual, emite recomendaciones sobre las cepas que deberían incluir las vacunas para el siguiente invierno en el hemisferio norte y en el hemisferio sur. Mediante ello, se pretende que los subtipos que contiene la vacuna de la temporada presenten concordancia con los virus circulantes.

Existen las vacunas antigripales inactivadas (elaboradas con virus muertos) y más recientemente, las vacunas antigripales atenuadas (elaboradas a partir del virus debilitado). Las vacunas antigripales trivalentes con autorización de comercialización internacional contienen los subtipos, H3N2 y H1N1, concretamente dos cepas del virus de tipo A y una del virus del tipo B. En el caso de las vacunas antigripales tetravalentes se incluyen dos cepas del virus B. La mayoría de las vacunas antigripales comercializadas son vacunas inactivadas trivalentes que se han desarrollado en huevos de gallina, o bien en cultivo de células autorizadas.

Tipo de vacuna

Composición

Comentario

Vacunas de la gripe inactivadas (trivalente o tetravalente) Virus enteros

En la mayoría de países como en España, las vacunas de virus completos se han sustituido por vacunas de virus fragmentados y de subunidades, que son menos reactivas

Virus fragmentados (fraccionadas)
Vacunas de antígenos de superficie (subunidades)
Vacunas atenuadas (tetravalente) Virus atenuados con presentación en suspensión para administración nasal

Las personas con factores de riesgo pueden presentar menor respuesta a la vacuna frente a la gripe. Para incrementarlo, se han desarrollado nuevas formulaciones de vacunas inactivadas trivalentes con inmunidad reforzada:

  1. Vacunas con adyuvantes: contiene sustancias como el adyuvante MF59. Su uso está limitado a personas de más de 64 años.

  2. Vacunas virosómicas: en la actualidad ya no están disponibles ya que el laboratorio que las fabricaba ha cesado su actividad.

  3. Vacunas intradérmicas: con dispositivos de inyección para la administración intradérmica. Su uso está autorizado entre los 18 y 59 años.

En la web de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) se pueden consultar las vacunas antigripales autorizadas en España.

Pautas de vacunación

La recomendación es iniciar la vacunación previamente a la aparición de casos de gripe, en el caso del hemisferio norte, durante las primeras semanas del otoño.

Después de la vacunación, los niveles de anticuerpos pueden requerir alrededor de dos semanas para adquirir niveles protectores.

Aunque la composición de la vacuna recomendada sea la misma entre distintas estaciones, se recomienda revacunar a las personas que fueron vacunadas en la temporada anterior ya que el nivel de anticuerpos disminuye con el tiempo.

La vacuna frente a la gripe se puede administrar a partir de los 6 meses de edad. En la web de la Asociación Española de Pediatría (AEP) se indica que en niños menores de 6 meses a 8 años con factores de riesgo el número de dosis dependerá del antecedente de vacunación antigripal en temporadas anteriores (2 dosis o una sola dosis si el niño hubiera recibido, al menos, 2 dosis de vacuna antigripal con anterioridad). En niños de 9 años en adelante se indica una sola dosis en cada temporada, si existe indicación para ello, independientemente de los antecedentes de vacunación antigripal.

Indicaciones de esta vacuna

Aunque la gripe es más frecuente en niños y en jóvenes, el objetivo del programa de vacunación contra la gripe es proteger aquellos individuos que presentan más riesgo de complicaciones o muerte. Otros objetivos, son reducir la transmisión de la infección de persona a persona y consecuentemente contribuir a la protección de los grupos más vulnerables.

Los grupos de población diana de vacunación antigripal incluyen:

  1. Personas de edad igual o superior a los 60-65 años

  2. Personas menores de 60-65 años con un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:

  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada) o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.

  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con:

    • enfermedades metabólicas, incluida diabetes mellitus.

    • obesidad mórbida (índice de masa corporal ≥ 40 en adultos, ≥ 35 en adolescentes o ≥ 3 DS en la infancia).

    • insuficiencia renal.

    • hemoglobinopatías y anemias.

    • asplenia.

    • enfermedad hepática crónica.

    • enfermedades neuromusculares graves.

    • inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes.

    • implante coclear o en espera del mismo.

    • trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras. En este grupo se hará un especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico periódico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.

  • Residentes en instituciones cerradas, de cualquier edad a partir de 6 meses, que padezcan procesos crónicos.

  • Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.

  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.

  1. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones.

  • La vacunación frente a la gripe, debe recomendarse en convivientes y cuidadores de personas de alto riesgo, incluidos pacientes con sus defensas disminuidas (como por ejemplo en tratamiento con quimioterapia, postransplante…) y que pueden responder de manera subóptima a la vacunación. Así como cuando existan lactantes menores de 6 meses de edad con factores de riesgo, ya que éstos no pueden recibir la vacuna antigripal.

  • La vacunación también está recomendada a las personas que trabajan en los servicios públicos esenciales, especialmente a los profesionales sanitarios (personal asistencial y personal no asistencial) porque pueden ser fuente de infección de gripe a personas en riesgo y por el hecho de formar parte de un colectivo de servicios esenciales a la comunidad.

  1. Otros grupos a los cuales se recomienda la vacunación

    • Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los subgrupos siguientes:

      • Fuerzas y cuerpos de seguridad

      • Bomberos

      • Servicios de protección civil

      • Personas que trabajan en servicios de emergencias sanitarias

      • Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.

Viajeros

Los viajeros que presentan factores de riesgo y con intención de viajar a zonas del trópico en cualquier época del año deben vacunarse antes de iniciar el viaje, si no se han vacunado en la temporada gripal anterior. De la misma forma se debe proceder, en el caso de viajes al hemisferio sur entre abril y setiembre. Posteriormente, deberán revacunarse con la nueva vacuna recomendada por la OMS, en la siguiente temporada gripal.

Eficacia

La eficacia de la vacuna está relacionada principalmente con la capacidad de desarrollar anticuerpos contra la Hemaglutinina y la Neuraminidasa. La efectividad de las vacunas antigripales dependerá, fundamentalmente de la edad, de la existencia de enfermedades de base y del acierto en la concordancia entre las cepas escogidas de la vacuna y las cepas circulantes. Según estudios publicados, la protección será alrededor del 70-90% frente al virus de influenza cuando este se correlaciona con el virus circulante, aunque la efectividad de la vacuna no se conoce hasta que ha transcurrido la temporada gripal.

En las personas jóvenes y sanas, las vacunas inactivadas han mostrado una efectividad del 70-90% para prevenir la gripe. Aunque se han publicado un gran número de estudios que avalan su eficacia, existe cierta incertidumbre sobre la magnitud de la efectividad clínica entre la gente de edad avanzada o con comorbilidades. En las personas de edad avanzada que no residen en instituciones cerradas (como por ejemplo residencias geriátricas) y en las personas que tienen enfermedades crónicas, la efectividad de la vacuna en prevenir la hospitalización o la neumonía se sitúa entre el 30% y el 70%, y en las personas de edad avanzada que residen en instituciones entre el 50% y el 60%. Según la OMS, en los ancianos reduce los casos graves y las complicaciones en un 60%, y las muertes en un 80%.

El desarrollo de vacunas con adyuvantes, virosomas o administración intradérmica, busca conseguir una inmunidad reforzada para estos grupos, en los que se presupone que van a presentar una menor respuesta a la vacuna.

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