Vacunas contra las consecuencias de tus actos

11/05/2007

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Los padres cuestionan el mensaje que se da vacunando a niñas de 11 años contra enfermedades de transmisión sexual. Se preveía que la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) de la farmacéutica Merck, lanzada al mercado estadounidense hace nueve meses, iba a ocasionar polémica.

Cualquier nueva vacuna suscita dudas sobre su eficacia y seguridad, pero una que está diseñada para prevenir una enfermedad de transmisión sexual (ETS) en niñas a partir de 11 años, que es lo que hace Gardasil®, alertaría a las familias, como así fue.

Gardasil® es una vacuna controvertida no solo porque sea nueva y no se haya ensayado a gran escala sino porque es diferente del resto de vacunas infantiles, diseñadas para evitar enfermedades que se propagan fácilmente en los colegios, como el sarampión o las paperas.

En cambio, el VPH que Gardasil® previene se trasmite sexualmente. Es decir, es una enfermedad que se contrae o se evita en función del comportamiento. De manera que la vacuna representa una nueva forma de hacer medicina: las vacunas se usan ahora para proteger a las personas de las consecuencias de sus actos.

La seguridad técnica contra las consecuencias del comportamiento personal puede deteriorar la idea de responsabilidad. Quizás fuera mejor invertir en inteligencia moral y racionalidad económica para evitar la tendencia que estamos constatando.

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