Las comunidades más vulnerables de Freetown se concentran en una decena de barrios llamados “Wharfs”. Los Wharfs, se sitúan en la orilla del mar o en la rivera de algún río.

Las estructuras de palos muerden el mar ganándole espacio a la costa para poder construir casas o ahumaderos de pescado. Las casas se agolpan en un entramado de calles de un metro de ancho con suelos de arena, piedra y barro. Muchas de ellas tienen un canal en el medio que funciona como alcantarillado.

El día a día en estos barrios es muy ajetreado. Los niños esquivan a las cabras que pastan los desperdicios. Los pescadores aparcan sus barcas en las entradas al mar. Los comerciantes llevan mercancías en sus cabezas. Pescadores con barreños de pescado, leñadores con pilas de madera. Una niña con una garrafa de 12 litros de agua camina erguida esquivando gente. También hay los cerdos, gallinas y perros que se encargan de limpiar las orillas de espinas y vísceras de peces. Todo el mundo se saluda al cruzarse en esta gran comunidad. Los niños te sonríen y gritan “poto, poto”, que quiere decir blanco en Krio, la lengua local. Una madre sentada en la puerta de sus casas mastica leche en polvo. Un anciano te indica el camino hacia el centro de salud. Los tejados se tocan en muchos puntos formando túneles que se llenan de humo de los ahumaderos de pescado. El sol calienta los paneles metálicos que protegen las casas en los días lluviosos. El sudor se pega y el aire pesa al respirar. Muchas casas solo reciben luz a través de las minúsculas puertas de madera pintada. Pero las familias que pueden ponen música en sus televisores que reemplazan las ventanas que nunca podrán tener. Mientras tanto unas chicas jóvenes limpian pescado y una mujer transporta brasas para encender una cocina. El barrio palpita lleno de vida y de esperanza. Todos confían en que la pesadilla del Ébola acabe pronto y no se cobre más vidas. La vida de la gente más pobre, la más vulnerable está en juego.

En ese momento eres consciente del suelo que pisas, de lo que te rodea. Pensándolo bien, el esfuerzo, el cansancio, la distancia merecen la pena.

Los más vulnerables frente al Ébola (3/4) Los más vulnerables frente al Ébola (4/4)

Los más vulnerables frente al Ébola (2/4)

 


César Velasco es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Forma parte del equipo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trabaja para la erradicación del ébola en Sierra Leona.