He tenido que volver a llenar las maletas para trasladarme al nuevo puesto en Makeni. Mientras colocaba pantalones y camisetas de nuevo en la maleta me he dado cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo. Desde que llegué utilizo la maleta Samsonite rígida como “caja fuerte” en la habitación.

Cada vez que salgo por la mañana cierro con llave la maleta donde guardo algunos aparatos electrónicos y un poco de dinero para el día a día. Es la mejor manera de no tener que comprobar que no falta nada cuando vuelves del trabajo a casa. Hasta ahora no me había parado a pensar que en el bolsillo de la tapa de la maleta había guardado todo lo que no utilizo aquí. Una sudadera que utilice en Ginebra y en avión de venida, la corbata preparada por si recibimos alguna visita oficial, un cargador de móviles solar por si los cortes de luz me juegan una mala pasada. Una interminable lista de “por si acasos” que te hacen sentir más seguro y te recuerdan lo importante que es prepararse para el trabajo de campo antes de venir.

Tras empaquetar todo lo que tengo aquí y meter en bolsas de plástico las botas de lluvia  y algo de comida me subí al todoterreno. Aire acondicionado y música africana, listo para cuatro horas de viaje por carretera hasta Makeni. Pese a que ya había hecho bastantes kilómetros de montaña y costa en la región de Western, no estaba preparado para el increíble paisaje que me iba a encontrar. Cuando dejas Freetown atrás, el tráfico disminuye, los árboles y palmeras toman posesión del horizonte. Un verde intenso moteado de casas de adobe y gente andando por el arcén te acompañan durante el recorrido. Los niños van al colegio, grupos de mujeres trasportan agua, y los jóvenes transportan leña. Recorren largas distancias andando por el borde de las carreteras.  Tienen cuidado de no acercarse a los coches, que alcanzan los 80/90 Km/h fácilmente. A veces utilizan pañuelos de color rojo sucio para delimitar las cargas que llevan en la cabeza. Algún puesto ambulante o carretilla hacen al conductor aminorar la marcha. Los coches, taxis y furgonetas oxidadas son fáciles de adelantar, por lo que casi siempre vamos solos en carretera. Únicamente nos siguen el ritmo los jeeps de organizaciones como UNICEF, CDC o World Hope International que desaparecen camino a Port Loko o Kambia.

Solo paramos el coche en los controles de seguridad que se han establecido en las zonas fronterizas entre distritos. Un militar nos pide bajar las ventanillas y una joven en pijama de quirófano rosa comprueba si tenemos fiebre apuntando nuestra frente con el Termo-Flash. Los locales que caminaban por el lateral de la carretera corren la misma suerte. Hacen fila frente a una caseta de madera cubierta de láminas de metal que la protegen en los días lluviosos. El brillo del sol se refleja en las planchas de aluminio y me cuesta ver el proceso. Acierto a ver el termómetro con forma de pistola apuntando la sien de una niña que lleva un fardo de tela bajo el brazo y un bulto que parece una piña en la mano. Tras revisar que no llevemos ninguna carga sospechosa, el suboficial baja la barrera para dejarnos continuar. Hemos superado el control. Arrancamos de nuevo y el motor ruge con fuerza, el resistente todoterreno es necesario en este entorno. Después de otros dos controles, una botella de dos litros de agua y dos Compact Disc de éxitos de los 80 llegamos a Makeni, que nos recibe con un cartel de “Welcome”.

Hay muchos retos en este distrito que recibió el duro impacto del Ébola a principios de año. Ahora hay mucho por hacer, reforzar la vigilancia epidemiológica y el sistema sanitario es una de las prioridades. Las enfermedades prevenibles mediante la vacunación suelen ser uno de los desafíos en esta fase de la respuesta a epidemias o catástrofes naturales.  La campaña de vacunación de sarampión acabó hace un mes. Este año se han tenido que vacunar a dos cohortes de niños ya que el pasado año la epidemia impidió llevar a cabo las actividades de inmunización. Por lo tanto esta temporada se vacuna al doble de población infantil que de costumbre. Aún se está evaluando la cobertura de vacuna frente a sarampión cuando empieza la campaña de vacunación frente a la polio. La coordinación es indispensable y UNICEF planifica las actividades como un reloj. No hay tiempo que perder para cumplir con el Programa Ampliado de Inmunización.

Pero esto no es todo, también debemos estar al tanto de casos aislados de varicela, sarampión o filariasis. El Ministerio de Sanidad se esfuerza en reforzar la salud de la población de Sierra Leona. El sistema de vigilancia de Ébola continúa trabajando al 100%, pese a que hace más de 100 días que no se registra ningún caso. Es la un única manera de poder asegurar que no existe transmisión activa de enfermedad.  De hecho, si se interrumpe la vigilancia epidemiológica no sabríamos si hay un repunte de casos de Ébola en la población. El reto ahora es recuperar poco a poco la normalidad.  Es importante asegurar que la vigilancia epidemiológica cubre las enfermedades más prevalentes en la población a la vez que mantiene la vista en los posibles casos de Ébola.

Es emocionante poder formar parte de esta fase de la respuesta. Es una gran oportunidad que viene de la mano de responsabilidad y de nuevas experiencias que seguiré contando. ¡Estamos preparados!.

 

Maletas para un nuevo destino, epidemiología tras la epidemia (1/6) Maletas para un nuevo destino, epidemiología tras la epidemia (2/6) Maletas para un nuevo destino, epidemiología tras la epidemia (3/6) Maletas para un nuevo destino, epidemiología tras la epidemia (4/6) Maletas para un nuevo destino, epidemiología tras la epidemia (5/6) Maletas para un nuevo destino, epidemiología tras la epidemia (6/6)

 


César Velasco es médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la Asociación Española de Vacunología (AEV). Forma parte del equipo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que trabaja para la erradicación del ébola en Sierra Leona.