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La vacuna triple vírica y la infección por SARS-CoV-2

25/11/2020

Dado que algunas publicaciones han teorizado acerca de la protección frente a la COVID-19 conferida por la vacuna triple vírica, este asunto ya fue abordado anteriormente en esta sección de nuestra web. Los motivos son varios: en los niños es baja la incidencia, existe una disparidad de la letalidad por países, muchas personas no contraen la infección a pesar de contacto estrecho y prolongado con enfermos de COVID-19 y casi la mitad de los positivos son asintomáticos. A ese respecto, ha aparecido en la revista mBio de la American Society for Microbiology un estudio que investiga si los títulos de anticuerpos frente a sarampión, rubeola o parotiditis revelarían una correlación inversa entre esas concentraciones debidas a la vacunación con triple vírica y la gravedad del padecimiento de COVID-19. 

Para ello, seleccionan a ochenta personas de 18 o más años que las dividen en dos grupos para comparar los títulos frente a TV con niveles de gravedad de COVID-19 reciente. Un grupo (TV) de 50 con edad media de 30.6 años dispondría de títulos en base a vacunación previa, de los que 40 habían sido positivos a COVID-19 previamente de variada sintomatología y 10 eran negativos en repetidas ocasiones a pesar de potentes exposiciones al virus (funcionalmente inmunes). Los otros treinta, grupo comparador, eran positivos al COVID-19 y nacidos antes de 1976, mucho antes de disponer de vacunas triple vírica.

En el grupo TV encontraron una correlación inversa y significativa (rs=-0.71 y p<0.001) entre los títulos de anticuerpos frente a la parotiditis y la gravedad de la infección. No se observó correlación significativa entre esos títulos y la gravedad en el grupo comparador, entre ellos y la edad en el grupo TV o entre la gravedad con los títulos de anticuerpos frente a sarampión y rubeola en ambos grupos.

En el grupo TV, los títulos antiparotidíticos comprendidos entre 134/ml y 300 AU/ml solo se encontraron en los que eran funcionalmente inmunes o asintomáticos. Todos aquellos que tuvieron síntomas leves tenían títulos por debajo de 134 AU7ml y aquellos en los que eran inferiores a 75 AU/ml fueron hospitalizados y precisaron de oxigenoterapia.

Los autores, procedentes de varias universidades de los Estados Unidos, concluyen que los títulos de anticuerpos frente a la parotiditis se correlacionan inversa y significativamente con la gravedad del padecimiento de COVID-19, lo que apoyaría la teoría de la asociación entre la vacuna triple vírica y la gravedad. No excluyen la posibilidad de que exista algún vínculo entre una seropositividad frente a sarampión o rubeola y la COVID-19. Para apoyar sus teorías, proponen llevar a cabo ensayos clínicos aleatorios y controlados y usar mayores tamaños muestrales.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

Prohibida la reproducción total o parcial de esta información sin citar su fuente

Publicados los resultados de la fase II de una vacuna inactivada frente al SARS-CoV-2

23/11/2020

En un artículo aun no editado aparecido en la revista Clinical Infectious Diseases investigadores del Institute of Medical Biology, Chinese Academy of Medicine Sciences de la República Popular de China comunican los datos seguridad e inmunogenicidad de un ensayo clínico fase II, aleatorio, doble ciego y controlado con placebo de una vacuna inactivada frente a SARS-CoV-2 en 742 adultos sanos de 18 a 59 años en régimen de dos dosis separadas por 14 o 28 días en proporción 1:1.

La cepa vacunal de origen KMS-1 se aisló de un paciente del hospital de Yunnan, se inoculó en células Vero, se inactivó con propiolactona y se adyuvó con hidróxido de aluminio. Los voluntarios recibieron distintas concentraciones de antígeno, dosis media de 100 EU o alta de 150 EU. Como end-point primario se midieron los anticuerpos neutralizantes y los anticuerpos ELISA IgG frente a las proteínas S y frente a la nucleoproteína.

Las tasas de seroconversión de anticuerpos neutralizantes tras la vacunación con el intervalo de catorce días, comparado con el placebo, fueron del 89% y del 96% según dosis media o alta, a los catorce días y del 92% y 96% a los 28 días, respectivamente. En el esquema 0-28 y para ambas concentraciones la tasa fue del 95%. Las de seroconversión para las IgG anti-S y anti-NP fueron similares a las de los anticuerpos neutralizantes. En cuanto a la seguridad, las reacciones más frecuentes fueron dolor, picor y enrojecimiento local y de las sistémicas, lo fueron la fatiga y la fiebre en el 10% y en el 13%, según la dosis media o alta, respectivamente.

Las conclusiones del estudio pueden condensarse en: a) tendencia a mejores respuestas inmunes a mayor dosis inmunizante y con intervalos más cortos -0-14 días, y b) buen perfil de seguridad.

Los hallazgos apoyan pasar a la fase III con altas dosis antigénicas y con intervalo quincenal entre las dos dosis.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

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Moderna anuncia muy buenos resultados de eficacia de la fase III

21/11/2020

La farmacéutica estadounidense Moderna ha comunicado a sus inversores mediante nota de prensa los resultados provisionales de la fase III de su vacuna de ARN mensajero frente al SARS-CoV-2, una vez que el comité independiente supervisor Data Safety Monitoring Board ha informado que en el ensayo, la vacuna ha cumplido con los criterios preespecificados en el protocolo de eficacia al alcanzar el 94.5%. El estudio COVE ha enrolado a más de 30.000 participantes y se ha desarrollado en colaboración con elNational Institute of Allergy and Infectious Diseases y el Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA) de los Estados Unidos.

El end-point primario de la fase III se ha basado en el análisis de los casos confirmados de COVID-19 acaecidos al menos dos semanas después de recibir la segunda dosis de vacuna. En este análisis provisional de resultados se han registrado 95 casos, de los que 90 pertenecían al los que habían recibido placebo y 5 a los vacunados con ARNm, lo que lleva a una eficacia del 94.5%. Como end-point secundario se analizaron los casos de COVID-19 grave, que constaron en once casos, todos ellos en los vacunados con placebo. 

Quince casos se registraron en mayores de 65 años. En el ensayo, además de mayores, también participaron hispanos, negros y asiáticos, así como 5.000 menores de 65 años con trastornos médicos crónicos de base. En cuanto a los datos provisionales de seguridad, según la nota de prensa no se reportaron efectos adversos clínicamente significativos con una tolerancia, en general, buena. La mayoría fueron del tipo de dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor muscular, artralgia y dolor de cabeza.

La compañía remarca que los datos son provisionales y que tanto los datos de eficacia como los de seguridad pueden sufrir ligeras oscilaciones. A la vista de estos resultados, Moderna tiene la intención de remitir el correspondiente dossier con toda la información a la FDA para conseguir la aprobación para uso en emergencias y a otras agencias regulatorias mundiales. La farmacéutica estima que puede disponer de veinte millones de dosis de vacuna listas para su envío a cualquier parte de los Estados Unidos y que podría disponer de 500 a 1.000 millones a lo largo del próximo año.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

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Pfizer/BioNTech anuncia muy buenos resultados de eficacia en la fase III

20/11/2020

Portavoces de las farmacéuticas BioNTech y Pfizer han comunicado mediante una nota a sus accionistas los resultados provisionales de la fase III de su vacuna de ARN mensajero. El análisis de los datos indica que la eficacia de la vacuna es de un 95% tanto en participantes sin infección basal previa (objetivo primario) como en los seropositivos basalmente (objetivo secundario), medida a partir del séptimo día tras haber recibido la segunda dosis del esquema de vacunación. El objetivo primario se alcanzó con 170 casos de COVID-19 de los que 162 fueron en el grupo que recibió placebo versus 8 que recibieron la vacuna BNT162b2. Esa eficacia fue consistente en relación a la edad, sexo, raza y etnia. La eficacia obtenida en mayores de 65 años sobrepasó el 94%.

Se registraron 10 casos de COVID-19 grave de los que 9 fueron en el placebo y 1 en el grupo vacunado. El grupo supervisor independiente no ha reportado ningún efecto adverso grave en una muestra de 8.000 participantes. Los más comunes fueron fatiga y cefalea que fueron menos frecuentes en las personas mayores vacunadas.

Las compañías han anunciado que se han cumplido los requisitos de seguridad prefijados por la FDA, y que por tanto, van a solicitar la aprobación de la vacuna bajo un uso en condiciones de emergencia en esa institución y en otras autoridades regulatorias.

La fase III de la vacuna BNT162b2 comenzó el 27 de julio con 43.661 participantes hasta ahora, de los que 41.135 ya habrían recibido la segunda dosis para el trece de noviembre. Serán monitorizados dos años más para continuar recogiendo datos de eficacia y de seguridad. El ensayo fue multicéntrico llevado a cabo en los Estados Unidos, Alemania, Turquía, Sudáfrica, Brasil y Argentina. El 45% de los voluntarios tenían edades comprendidas entre 56 y 85 años. Las compañías esperan producir hasta 50 millones de dosis en 2020 y hasta 1.300 millones para 2021, que se producirán en St. Louis, Andover y Kalamazoo en los Estados Unidos, en Puurs en Bélgica y en Alemania.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

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Curevac publica los resultados de la fase I de su vacuna de ARNm

18/11/2020

En un artículo preprint no revisado por pares se exponen los resultados de la fase I de una vacuna de ARN mensajero frente al SARS-CoV-2 producida por la farmacéutica alemana Curevac, en 245 adultos de 18 a 60 años que recibieron dos dosis de vacuna separadas por 29 días. El antígeno que transporta el ARN es la proteína S íntegra.

La reactogenicidad sistémica aumentó en frecuencia e intensidad a medida que aumentaba la dosis inmunizante, especialmente en las segundad dosis de 4 y 12 microgramos. Tras la primera y segunda dosis en el grupo de 12 microgramos, el 100% presentaron un efecto adverso sistémico. Los más frecuentes fueron cefalea, fatiga, escalofríos, mialgias y fiebre. Respecto a esta última, el 57.1% y el 53.8% de los que recibieron la dosis más alta tuvieron fiebre ≥38ºC tras la primera y segunda dosis, respectivamente. Los basalmente seropositivos experimentaron menor reactogenicidad local y sistémica, respecto de los naive, pero recibieron menor dosis antigénica (2 y 4 microgramos). 

Se observaron potentes respuestas inmunes humorales, incluso en los basalmente seropositivos, para IgG-AntiS, IgG-antiRBD y anticuerpos neutralizantes medidos por técnicas de microneutralización. Las respuestas aumentaron con la concentración antigénicamente más alta y con el número de dosis. El 100% de los que recibieron la dosis alta generaron anticuerpos neutralizantes. Los títulos de anticuerpos neutralizantes tras la segunda dosis de 12 microgramos fueron similares a los del suero de convalecientes de la enfermedad. Al día 43, las ratios entre anticuerpos frente a “S” y “RBD” y los neutralizantes en los que recibieron 12 microgramos fueron comparables a las medidas en el suero de convalecientes -bajo riesgo de inmunopatogenicidad-. En los seropositivos, se incrementaron las respuestas de los tres tipos de anticuerpos a la semana de la primera dosis de 2 o 4 microgramos -memoria inmune tras infección natural- Se prevé iniciar las fases II y III con la dosis de 12 microgramos en 36.500 voluntarios.

La conservación del soluto se hace a 5C con una vida media de seis meses y durante 24 horas a temperatura ambiente una vez reconstituida. El disolvente se conserva a temperatura ambiente (25ºC) durante 24 meses.

Las características primordiales de esta vacuna se pueden resumir en:

  • Esquema de dos dosis de vacuna.
  • Importante reactogenicidad sistémica, menor en los basalmente seropositivos.
  • Potentes respuestas inmunes humorales y celulares similares a los de convalecientes, especialmente en los que recibieron dosis más altas. En los basalmente seropositivos buenas respuestas tras la primera dosis.
  • La infección natural parece inducir una buena memoria inmune.
  • Conservación similar a las vacunas sistemáticas.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

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Pfizer/BioNTech ofrecerá la vacuna frente a la COVID-19 a los participantes del grupo placebo

16/11/2020

Según STATNEWS la farmacéutica Pfizer y su partner BioNTech se encuentran trabajando para encontrar la manera en la que, en última instancia, los voluntarios que fueron asignados a recibir el placebo en el ensayo clínico fase III de su vacuna de ARNm frente al SARS-CoV-2, puedan ser inmunizados con la vacuna una vez que se dispone de datos, provisionales, de su eficacia. En cualquier caso, eso no ocurrirá hasta que la FDA norteamericana haya concedido bien el uso de emergencia para la vacuna o cualquier otra aprobación. Si así sucediera, la farmacéutica estudiaría la manera para que los del grupo placebo pasaran a integrar el “brazo” de la vacuna, siempre que el regulatorio lo autorizara, y, además, antes de ofrecerla el ensayo tendría que dejar de ser “ciego”.

Es una decisión complicada por las consecuencias potenciales que puede tener para el ensayo clínico ya que la FDA ha indicado que quiere que el ensayo permanezca “ciego” el mayor tiempo posible. Adelantar el proceso podría significar que los resultados de seguridad y eficacia fueran menos robustos puesto que los vacunados no podrían compararse con los del grupo placebo.

En los documentos de consentimiento informado de Pfizer y en los de Moderna Inc., firmados por los participantes, no se hacía mención expresa a esa contingencia. Sin embargo, esa posibilidad sí que se aborda directamente en la fase III de la vacuna de Johnson & Johnson, donde se explicita que se puede recibir sin coste alguno siempre que la vacuna sea segura y eficaz, pero que es posible que eso no ocurra hasta dos años después de recibir la vacuna y siempre tras consultar con las autoridades sanitarias del país donde se llevan a cabo.

Si se confirman los buenos resultados de eficacia, también podría ocurrir que algunos participantes en ensayos de otras vacunas solicitaran abandonarlos antes de su conclusión para poder recibir la vacuna que se ha mostrado eficaz. Este asunto ya fue abordado por el comité Vaccines and Related Biological Products Advisory Committee de la FDA en su reunión del pasado octubre.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

 janavarroalonso@gmail.com

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Fase I de una vacuna recombinante producida en plantas de tabaco

12/11/2020

En una publicación preprint aparecida en medRxiv se exponen los resultados de la fase I del ensayo clínico de la vacuna CoVLP frente al SARS-CoV-2 que consiste en trímeros de la proteína S en su configuración de prefusión vehiculizada en “virus-like- particles” y que se produce de manera recombinante mediante la transfección de la planta Nicotiana benthamianacon el gen que codifica la proteína. Esta técnica ya se ha ensayado previamente en vacunas de gripe. Al producto final se le añade el adyuvante AS03 o citosina fosfoguanina CpG1018. El esquema de vacunación consistió en dos dosis intramusculares en los días 0 y 21 que se administró a 180 voluntarios seronegativos de 18 a 55 años (edad media de 34.3 años) con/sin adyuvante y en diferentes concentraciones antigénicas que fueron seguidos hasta 42 días después de la primera dosis. La vacuna es de la farmacéutica canadienseMedicago Inc.

El perfil de reactogenicidad fue aceptable siendo más reactogénica en las preparaciones adyuvadas con AS03 en las que además, aumentó tras la recepción de la segunda dosis. Las preparaciones no adyuvadas generaron pobres respuestas humorales y celulares incluso tras la segunda dosis, mientras que la adición de cualquiera de los dos adyuvantes se acompañó de una mejora sustancial en las respuestas inmunes humorales y celulares, más acusada tras la segunda dosis. Respecto a los anticuerpos neutralizantes, se obtuvo una potente respuesta tras la primera dosis en los que recibieron CoVLP+AS03. Tras la segunda los títulos de IgG-AntiS y los anticuerpos neutralizantes en el grupo CoVLP+AS03 fueron mayores que el grupo que recibió el otro adyuvante CpG1018. Los títulos con cualquiera de los dos fueron al menos diez veces superiores respecto de los títulos en suero de convalecientes de COVID-19. Las respuestas celulares, IFN-γ y IL-4,mejoraron también con las presentaciones adyuvadas, siendo mejores con AS03.

Los autores piensan que la vacuna CoVLP con adyuvante tiene un perfil de seguridad similar al de otras vacunas en fase III y que en sus presentaciones con adyuvante, e incluso con la dosis más pequeña de antígeno, 3.75 microgramos, desencadenan respuestas robustas de anticuerpos frente a la spike y de anticuerpos neutralizantes, además de respuestas celulares con una respuesta balanceada predominante Th1 con el adyuvante CpG1018 y respuestas mixtas Th1 y Th2 en el grupo AS03.

Aunque existe el riesgo teórico de hipersensibilidad al material de las plantas, ninguno de los participantes en el estudio presentó reacción alérgica alguna, lo que es consistente con la base de datos de seguridad de la farmacéutica que consta de más de 14.000 personas que han recibido una o dos dosis de una vacuna antigripal candidata procedente de plantas.

A la vista de los datos, se va a proseguir con los ensayos clínicos de la vacuna CoVLP en régimen de dos dosis de 3.75 microgramos adyuvada con AS03 en Canadá y en los Estados Unidos.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

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La vacuna de Pfizer muestra eficacia en la fase III del ensayo

10/11/2020

Según Stat Morning Rounds, un portavoz de la farmacéutica norteamericana Pfizer y su partner alemán BioNTech han anunciado que su vacuna frente al SARS-CoV-2 es muy eficaz y ha obtenido resultados que se sitúan por encima de las expectativas. Unos análisis preliminares de los resultados de la fase III de la vacuna de ARN mensajero han mostrado que los individuos que recibieron las dos dosis de vacuna separadas por tres semanas experimentaron un 90% menos de casos de COVID-19 sintomática respecto de los que recibieron placebo. Aun así, la fase III prosigue y según las directrices de la Food and Drug Administration de los Estados Unidos no solicitarán una autorización para uso en emergencias hasta que no se haya estudiado la seguridad de la vacuna al menos en la mitad de los voluntarios y hasta dos meses después de la segunda dosis. Pfizer piensa que llegará a ese punto para la tercera semana de noviembre.

Al no disponer de más detalles, una duda que persiste es si la vacuna evita los casos graves que causan hospitalizaciones y fallecimientos y si evita el transporte y la transmisión del virus en los vacunados que no padecen síntomas. Tampoco se conoce la duración de la protección. Aunque las estimaciones de la eficacia pueden cambiar a medida que se vaya completando el estudio, el portavoz piensa que se encuentra próxima al mejor escenario posible. Se sabe que la vacuna causa efectos adversos que incluyen algias y fiebre, que según el portavoz de la firma son comparables a los causados por otras vacunas del adulto o quizás un poco más intensos que la vacuna antineumocócica conjugada o que la vacuna antigripal.

Los resultados no han sido revisados por pares (peer-review) por expertos externos a la compañía o publicados en alguna revista médica. El portavoz William Gruber, vicepresidente senior de desarrollo de vacunas de Pfizer, ha comentado que las cantidades iniciales de vacuna serán escasas pero que podrían llegar a 1.300 millones a lo largo del próximo año. Un problema añadido provendrá de las condiciones de conservación, ya que la vacuna por su composición debe conservarse a temperaturas del orden de muchos grados centígrados bajo cero, lo que puede complicar la logística de la distribución en algunas zonas.

Como anécdota, comentó que el primer análisis de la eficacia estaba previsto que se llevara a cabo cuando 32 voluntarios entre los que recibieron vacuna o placebo contrajeran la enfermedad. La idea era que en el caso de que menos de seis de los que recibieron la vacuna hubieran desarrollado COVID-19, la compañía se comprometía a hacer el anuncio de que la vacuna parece efectiva, pero el estudio continuaría hasta completar 164 casos de COVID-19. Tras una discusión con representantes de la FDA, se ha hecho con 94 casos en cuyo caso tendrían que ser nueve o menos en el grupo vacunado. Al haber efectuado el análisis provisional de eficacia con un mayor número de casos de lo inicialmente previsto, la robustez de los resultados es superior a la que estaba prevista. El portavoz piensa que para la próxima reunión de la FDA de diciembre, ya dispondrán de los datos de los 164 casos de COVID-19 previstos en los estudios. Concluyó diciendo que un total de 38.995 participantes, de los 45.538 reclutados, habían recibido la segunda dosis de vacuna.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

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Los expertos debaten el ‘mérito’ de los confinamientos (John Snow Memorandum frente a la Protección Focal (Great Barrington Declaration)

9/11/2020

En la revista British Medical Journal aparece un interesante artículo en el que tres expertos exponen sus diferentes puntos de vista en relación a las medidas apropiadas de salud pública tendentes a controlar la diseminación del SARS-CoV-2 en una reunión esponsorizada por la Johns Hopkins University. Los expertos representaban opiniones que variaban entre la promoción de la protección focalizada, tal como se describe en la Declaración Great Barrington frente a las recomendaciones poblacionales tal como las describe el memorando de John Snow. La primera propone permitir a los que tienen un riesgo ínfimo de morir por COVID-19 vivir sus vidas con normalidad para construir inmunidad frente al virus mediante la infección natural y, de esa manera, proteger a los que están en mayor riesgo de enfermedad grave y muerte. La segunda propone medidas efectivas que controlen la transmisión apoyadas por programas financieros y sociales que aborden las inequidades que la pandemia ha amplificado. Además, implica continuar con las restricciones para reducir la transmisión y evitar confinamientos futuros y con el resto de medidas de salud pública.

Uno de los participantes, David Dowdy, epidemiólogo de la Johns Hopkins School of Medicine estaba de acuerdo con buena parte del memorando, pero matiza que el foco debe ponerse en la detección de los brotes localizados mediante un sistema integral de test, trazabilidad, aislamiento y apoyo una vez que se alcancen niveles bajos de COVID-19. Se apoya en la experiencia de Australia, que centra las intervenciones en áreas geográficas localizadas (códigos postales) donde hay transmisión, pero no firma el memorando, al contrario que lo que han hecho miles de médicos en todo el mundo. Sus motivos: le preocupa que algunos colegas tuvieran vergüenza implícita con puntos de vista distintos, lo que les podría impedir hablar claro.

Jay Bhattacharya, economista y profesor de medicina de la Stanford University y que es co-autor de la Declaración Great Barrington, expuso que las amplias diferencias en las tasas de riesgo de morir en base a la edad y a las comorbilidades permitirían una “protección focal” de los de alto riesgo, permitiendo que los niños vayan a la escuela y que los jóvenes adultos sigan trabajando. Se apoyó en datos de seroprevalencia publicados por la OMS en los que la tasa de supervivencia es del 95% para los de setenta o más años, mientras que en los de menos de esas edades es del 99.95%. Añadió que los amplios confinamientos pueden, paradójicamente, aumentar los daños a las personas mayores, ya que puede causar que por motivos económicos los jóvenes tengan que vivir con sus padres. Un beneficio de la protección focal sería la redirección de recursos a donde más se necesiten.

Un epidemiólogo de enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins School of Public Health, Stefan Baral, apoyó las intervenciones que protegen a las personas de alto riesgo más que a amplios confinamientos de toda la población. La simple apertura de la sociedad no es suficiente, al menos, hasta que existan políticas de apoyo para las personas de riesgo, del tipo de compensar pérdidas de salarios y procurar alojamientos en caso de positividad cuando no puedan aislarse en su casa.

Cuando el moderador sugirió que la Declaración Great Barrington recomienda como estrategia el alcanzar la inmunidad de rebaño, Jay Bhattacharya explicó que él y sus colegas no ven esa inmunidad como estrategia, sino como “un mero hecho biológico”: “se trata de cómo llegas allí con la menor miseria posible, con las menores muertes y con el menor daño”. La mejor manera es reconocer quién está en peligro y dedicar enormes recursos, creatividad y energía para protegerlos. El economista citó unas estimaciones del United Nations World Food Program en el que se decía que los confinamientos habían causado roturas en la cadena de alimentos y que se esperaba que podían empujar a 135 millones de personas a una hambruna grave para fin de año. Otro importante daño colateral sería el derivado de la falta de escolarización. Un área de consenso fue el que tendrían que evitar los confinamientos amplios. Persisten las diferencias respecto a cómo hacer los confinamientos locales una vez que nos encontremos en las segundas o terceras oleadas de la COVID-19. En cualquier caso, expresaron su esperanza de que este diálogo inicial sea el comienzo de más discusiones tanto respetuosas como basadas en evidencias.

Las respuestas de células T duran al menos seis meses

6/11/2020

En un artículo preprint del que se ha hecho eco la revista The British Medical Journal se exponen los datos de un estudio llevado a cabo por investigadores ingleses entre los que se encuentran Shamez Ladhani y Mary Ramsay que demuestran por vez primera que la respuesta celular T permanece robusta al menos hasta los seis meses desde el inicio de síntomas de la COVID-19, tanto en infecciones sintomáticas -leve o moderada sin ingreso hospitalario- como en asintomáticas. Para ello, han seguido a 100 individuos que fueron seropositivos a SARS-CoV-2 entre marzo y abril, con una edad media de 41 años (22 a 65). Se analizó el suero mensualmente para medir los títulos de anticuerpos y muestras de sangre a los seis meses para medir las respuestas de células T.

Los anticuerpos frente a la spikey la nucleoproteína decayeron al 50% en los primeros dos meses tras la infección para permanecer en “meseta” hasta los seis. En cuanto a la respuesta T, los cien estudiados tenían respuestas T hasta esos seis meses y fue un 50% superior en los que experimentaron síntomas, lo que según los autores no necesariamente significa que sean más o menos susceptibles a la reinfección. Curiosamente, las más altas respuestas celulares T a los seis meses frente a la nucleoproteína y a la proteína de membrana se correlacionaron con un descenso más lento de los anticuerpos frente a la nucleoproteína, pero no ocurrió lo mismo con los de la spike. No obstante, más del 80% tenían respuestas T frente a esa glucoproteína a los seis meses.

Los resultados resultan tranquilizadores ya que aunque decaen los títulos de anticuerpos en pocos meses, se mantiene un cierto grado de inmunidad. La cuestión pendiente sería: ¿la persistencia de células T proporciona una protección eficiente frente a la reinfección?

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

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