El miedo al dolor del pinchazo y la ansiedad que ello genera en niños y padres pueden provocar una inmunización incorrecta y disminuir las tasas vacunales

19/10/2018

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Las vacunas son fundamentales y necesarias, pero lo cierto es que tanto los niños y sus padres, como los adultos, llevan mal los pinchazos, por lo que hacer la vacunación más agradable y minimizar la angustia y el miedo hacia el acto vacunal es importante para mejorar las coberturas vacunales y evitar posibles errores durante la vacunación.

Este fue el tema central de la tercera mesa de debate que IX Simposio de la Asociación Española de Vacunología que se celebra en Sevilla bajo el lema “La Vacunología, una Ciencia de Futuro”.

En la mesa “Administración de Vacunas”, moderada por Miguél Ángel Alcántara, enfermero gestor de casos de la UGC El Porvenir del Departamento de Atención Primaria de Sevilla, los ponentes manifestaron la relevancia de aplicar estrategias para atenuar el temor que provocan las agujas durante la vacunación.

La administración de las vacunas no es una simple técnica de administración de un medicamento con fines terapéuticos sino que se trata de un procedimiento complejo de Enfermería que incluye una fase previa, la administración en sí y los cuidados posteriores del usuario.

La administración de vacunas debe realizarse por el profesional de Enfermería teniendo en cuenta  la historia de la persona, a la vez de la aplicación de conocimientos de la vacuna a administrar,  lugar  anatómico, calibre de la aguja, vía de administración, técnica de administración y  registro. De este modo se asegura una correcta inmunidad pretendida en la persona.

En la misma línea, Gloria Mirada Masip, del servicio de Vigilancia Epidemiológica y Respuesta a Emergencias de Salud Pública de Lleida, Alt Pirineu y Arán, de la Agencia de Salud Pública de Cataluña, destacó que el “acto vacunal es un elemento clave en las prácticas vacunales para asegurar tanto la eficacia como la seguridad de las vacunas. Pero hay que tener en cuenta que el acto vacunal engloba muchos más aspectos que la simple técnica de administración de la vacuna y es necesario tenerlos todos presentes para evitar errores que pueden traducirse en una inmunización incorrecta”.

Por su parte, José Antonio Forcada Segura, Enfermero del Centro de Salud Pública de Castellón y secretario de la Asociación Española de Vacunología, alertó de que el miedo a las agujas y la ansiedad que el acto vacunal genera en los niños y en sus padres puede hacer disminuir las tasas de coberturas vacunales.

“Los profesionales de la Enfermería contamos con recursos para preparar a los padres ante la vacunación y para disminuir el estrés y el dolor al niño durante la inyección. Lo que a su vez contribuye a mejorar la calidad de los actos vacunales y los programas de vacunación.”

Forcada insistió en que “la leve sensación de dolor que experimenta el niño por culpa de la aguja se puede ver incrementado por el miedo. Y ello termina generando un rechazo total a asistir al médico para recibir vacunas tanto por parte del niño como de los padres. Sin embargo, con un poco de paciencia y algunas sencillas estrategias se pueden reducir esos sentimientos.”

Por su parte, María Fernández Prada, del servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Hospital Vital Alvarez Buylla de Miereso, explicó que las vacunas son extremadamente seguras, incluso más que medicamentos muy usados como el paracetamol. En este sentido advirtió que “habría que trabajar 148 años como enfermero/a y todo el tiempo administrando vacunas para ver una reacción anfiláctica aislada.”

 

 

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