Información general


FIEBRE AMARILLA

LA ENFERMEDAD

La fiebre amarilla es una enfermedad vírica infecciosa aguda de gravedad variable, que se adquiere por la picadura de mosquitos infectados. La prevención de la enfermedad se debe llevar a cabo, por un lado, evitando las picaduras de los mosquitos, y por otro, mediante la vacunación de las personas que habitan o visitan zonas donde se produce la transmisión1. La vacunación contra la fiebre amarilla es obligatoria para los viajeros a determinados países2.

Agente infeccioso y su transmisión

El virus de la fiebre amarilla (VFA) es un virus RNA que pertenece al género Flavivirus. Su transmisión se produce por la picadura de dos tipos de mosquito: Aedes y Haemagogus spp. Los primates son los principales reservorios del virus. Los seres humanos infectados con el VFA que presentan gran cantidad de virus en sangre pueden transmitirlo a los mosquitos durante los primeros 5 días tras el inicio de los síntomas1.

Presentación clínica

La presentación asintomática, o clínicamente inaparente, es la más común en los infectados por el VFA. En quienes desarrollan síntomas, el periodo de incubación oscila entre 3 y 6 días. Al principio, los pacientes presentan un síndrome similar al de una infección gripal, con comienzo repentino de fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, cansancio, náuseas y vómitos. Tras una breve remisión (de entre horas y días), un 15% de los pacientes evolucionan a una fase más grave, con ictericia (color amarillento de la piel y la esclerótica), síntomas hemorrágicos y, en algunos casos, shock y fallo multiorgánico1,3.

Diagnóstico

El diagnóstico preliminar se basa tanto en la clínica del paciente como en aspectos epidemiológicos: fecha del viaje, lugares visitados y actividades realizadas. El diagnóstico de laboratorio, de manera indirecta, se basa en la detección de anticuerpos específicos. El diagnóstico directo se realiza básicamente mediante aislamiento del virus o por amplificación del genoma viral3,4.

Tratamiento

No existe tratamiento específico frente a la fiebre amarilla; el tratamiento es sintomático, con descanso, reposición hidroelectrolítica y medicación con analgésicos y antiinflamatorios como medidas más frecuentemente adoptadas. Es muy importante evitar el uso de ácido acetilsalicílico u otros antiinflamatorios no esteroideos, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado. Se recomienda a los infectados evitar la exposición a mosquitos durante los primeros días de enfermedad, para así no contribuir al ciclo de transmisión2.