La epidemia dual de COVID-19 y gripe. Aceptación, cobertura y obligatoriedad de la vacuna antigripal

25/06/2020

En la sección COVID-19: Beyond Tomorrow de la revista JAMA se ha publicado un viewpoint a cargo de investigadores del O´Neill Institute  for National and Global Health, Washington University y del Institute for Vaccine Safety de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health con el atractivo título  de “la epidemia dual de COVID-19 y gripe”. En él se abordan las consecuencias que en términos de morbimortalidad pueden acontecer este próximo otoño si confluyen ambas infecciones. En relación a esta no tan hipotética situación, los autores se plantean algunas cuestiones. ¿Cuáles son las estrategias más efectivas para aumentar las coberturas de vacunación antigripal en todos los estratos poblacionales?, y ¿debería ser obligatoria la vacunación? Esas estrategias vacunales podrían ofrecer valiosas lecciones que aseguraran una buena aceptación y unas altas coberturas cuando estuvieran disponibles las vacunas frente al SARS-CoV-2.

Cobertura y efectividad

A pesar de las relativamente bajas coberturas de vacunación antigripal en los Estados Unidos, los CDC estiman que, anualmente, la vacuna evita 4.4 millones de casos, 58.000 hospitalizaciones y 3.500 fallecimientos. Si aumentaran, no solamente descendería la mortalidad, sino que ayudaría a preservar la capacidad y la función del sistema sanitario durante la co-circulación de ambos virus.

La efectividad de la vacuna antigripal varía según edad, estado de salud y temporada, entre otros factores. Cuando hay concordancia entre el virus circulante y el seleccionado para la vacuna, puede reducir el riesgo de padecer la gripe entre un 40% y un 60%, pero además, puede reducir las estancias en cuidados intensivos y la duración de las hospitalizaciones.

Se pueden valorar varias estrategias en orden a aumentar la cobertura de vacunación antigripal y poder llegar a todos los sanitarios y a los de alto riesgo de padecer complicaciones:

– Incentivar la producción de vacuna. Para mejorar las coberturas es preciso aumentar el suministro para adecuarlo a la demanda, pero para esta temporada va a resultar particularmente incierta, lo que puede colocar a los fabricantes en riesgo financiero si aumentan la producción. La solución podría venir de las compras “a la avanzada”, que incentivan la producción a la par que aseguran que el coste no es una barrera para el acceso a la vacuna.

– Aumentar la demanda mediante campañas de comunicación centradas en el beneficio y en la obligación personal. Los mensajes enfatizarán en la responsabilidad comunitaria para proteger a los sanitarios con el objetivo de preservar la capacidad del sistema sanitario. Además, incidirán en la protección de los más mayores -que son los que en mayor proporción fallecen de gripe y de SARS-CoV-2- y en disipar las falsas creencias sobre la vacuna antigripal. Las enseñanzas de estas campañas deberían contribuir a elaborar un plan integral que mejore las coberturas para la futura vacuna pandémica.

– Asegurar un entorno seguro. Las coberturas rutinarias de vacunación han descendido en los primeros meses de la pandemia y, en tanto en cuanto no se restablecen todos los puestos de vacunación, las oficinas de farmacia, las escuelas, las universidades y los lugares de trabajo podrían contribuir a mantener y mejorar las coberturas de vacunación antigripal. Pero todo ello bajo un riguroso control de la infección, de manera que la desinfección, el empleo de mascarillas y el distanciamiento social pueden mitigar el riesgo de transmisión. Esta vacunación “segura” también se podría utilizar para la COVID-19.

– La obligatoriedad como último recurso. En ningún estado de los EE.UU. es obligatoria la vacunación del adulto, pero hay datos a favor y en contra de la vacunación antigripal obligatoria en algunos ámbitos. En el educativo, muchas universidades se encuentran creando planes para una reapertura segura que incluirá el uso de mascarillas, el control de la temperatura, los tests de COVID-19 y la vacuna antigripal. Algunos establecimientos del ámbito del comercio requieren la vacunación antigripal de sus empleados a menos que se concedan exenciones por motivos religiosos. Dado el alto riesgo que corren los sanitarios tanto para gripe como para la COVID-19, la vacunación dual debería constituir una prioridad nacional y se deberían promover potentes incentivos a la vacunación que incluyeran la promulgación de leyes que instaran a los centros sanitarios a ofrecer rutinariamente ambas vacunas.

Finalizan el view point con una mención especial a la reticencia vacunal en tiempos de COVID-19. Realmente es motivo de preocupación el que solo el 30% de los norteamericanos encuestados querría recibir la vacuna una vez que estuviera disponible.  Al igual que para la vacuna antigripal, los gobiernos deberán desarrollar planes de vacunación basados en la evidencia que apelen a las responsabilidades éticas individuales para protegerse a ellos mismos, a los trabajadores sanitarios, a los miembros familiares y a la población más vulnerable.

 

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

Prohibida la reproducción total o parcial de esta información sin citar su fuente

 

 

image_pdfimage_print


Subir al menú