La vacunación antigripal y la COVID-19: Proteger a los sanitarios, a sus pacientes y evitar el presentismo

5/08/2020

En la edición on-line de la revista Vaccine se ha publicado un muy interesante artículo bajo la forma de “commentary” en el que varios colegas, incluido el Dr. Gregory Poland, de la Mayo Clinic, abordan el recurrente tema de la vacunación antigripal en tiempos pandémicos.

A raíz de la pandemia muchos países han experimentado un incremento sin precedentes en la demanda de sus servicios sanitarios, que, a veces, los ha sobrepasado tanto desde la perspectiva de los recursos materiales como humanos. Aunque cuando la COVID-19 comenzó a golpear con fuerza en los Estados Unidos y en los países europeos ya estaba en claro retroceso la temporada de gripe, es probable que no tengamos tanta fortuna el próximo otoño-invierno y se espera que los sistemas sanitarios se vean sobrepasados por mucho a lo que habitualmente lo hacen las temporadas gripales. Los tres motivos básicos que fundamentan esta previsión son:

  1. La transmisión interhumana del SARS-CoV-2 es más “fácil” comparada con la de la gripe (Ro de 3.6 estimado en el norte de Italia).
  2. Una alta proporción de la población permanece susceptible, y
  3. La letalidad de la COVID-19 es mucho mayor que la de la gripe. Hay trabajos en los que se estima que en los Estados Unidos los fallecimientos por el virus pandémico fue 9.5-44.1 veces mayor a los registrados en los picos de máxima incidencia de las últimas siete temporadas de gripe.

La gripe estacional es una importante causa de morbilidad, mortalidad y de uso de recursos asistenciales en todo el mundo. Por otra parte, los sanitarios se encuentran en una situación de riesgo de infección incrementado y, en ocasiones, se les ha asociado como fuentes de infección a pacientes. El fundamento para fomentar su vacunación reside en la necesidad de protegerles a ellos y a sus pacientes, y de disponer de efectivos en épocas de alta demanda. Más allá del absentismo inherente al padecimiento de la gripe, la vacunación se espera que reduzca el presentismo tan frecuente en los sanitarios que atienden a pacientes de alto riesgo.

La gripe y la COVID-19 pueden tener síntomas similares y se ha llegado a registrar un curso más grave cuando coexisten ambas infecciones. Pero, además, ambas entidades comparten los mismos grupos de riesgo y pueden ser muy graves en ancianos, personas con comorbilidades, obesidad y residentes de centros geriátricos -en Europa entre el 30% y el 60% de todas las muertes por COVID-19 lo fueron en residentes de estos centros-.

Por consiguiente, es crítica la importancia de la vacunación en los grupos de riesgo para reducir la posibilidad de coinfecciones, los dilemas diagnósticos y el manejo inapropiado de la terapia antivírica y del control de la infección. Un modelo matemático ha evaluado el efecto de la vacunación antigripal masiva en la diseminación del SARS-CoV-2 y de otros patógenos respiratorios en el caso de que se solapen gripe y COVID-19, encontrando que el incremento de la cobertura antigripal facilitaría el manejo de los brotes respiratorios que coincidieran con el pico de la actividad gripal y compensando, por tanto, del desabastecimiento de recursos. En ese caso, adicionalmente, y si existiera una buena concordancia antigénica entre el virus circulante y el contenido en la vacuna, se podría reducir el “ruido epidemiológico” de la gripe durante la epidemia de COVID-19. Todo ello sin olvidar otras vacunas de la misma importancia como la antineumocócica. Dadas las incertidumbres sobre una segunda oleada pandémica, la vacuna antigripal debería contemplarse como un componente integral de los planes de preparación y respuesta. Esta absolutamente justificada la priorización de la vacunación en la embarazada, en las personas con comorbilidades, en los añosos y en los internos en residencias de la tercera edad, al igual que es imperativo aumentar la vacunación del sanitario. Respecto de estos últimos, y en el contexto de la actual pandemia, debería considerarse la implantación de la vacunación obligatoria. El artículo hace un llamamiento final a las farmacéuticas para que no solamente mantengan la producción de vacuna antigripal, sino que si es posible la incrementen para permitir campañas de vacunación a gran escala antes, si es posible, de la llegada de la segunda oleada.

 

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

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