¿Por qué dura tan poco la protección de la vacuna antigripal?

17/08/2020

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Un estudio aparecido en la revista Science analiza los motivos por los que la protección conferida por la vacuna antigripal es de corta duración. El problema de esta escasa persistencia parece residir en las células B plasmáticas ubicadas en la médula ósea (BMPCs), que producen continuamente anticuerpos tras la infección o vacunación, y las células B de memoria que también producen anticuerpos, pero a diferencia de las anteriores, son más lentas en crearlos, incluso hasta varios días tras la infección, lo que supone una desventaja para una infección de corto periodo de incubación.

El grupo de la Emory University examinó repetidamente la médula ósea y la sangre de 53 voluntarios de entre 20 y 45 años en las semanas y meses antes y después de recibir la vacuna antigripal. Encontraron células plasmáticas de médula ósea específicas de gripe a las cuatro semanas tras la vacunación, pero al año esas nuevas células habían desaparecido, lo que podría justificar la rápida caída de los títulos de anticuerpos tras la vacunación.

Ese rápido descenso podría obviarse con la adición de adyuvantes a la vacuna antigripal, al estimular las células específicas secretoras de anticuerpos.

 

 


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