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Primeros datos sobre efecto directo e indirecto de la vacuna Comirnaty en residencias de la tercera edad

En una publicación preprint aún no revisada por pares se muestra el efecto directo e indirecto del uso de la vacuna Comirnaty en las residencias de la tercera edad españolas, para mayores de 65 años. Se trata de un estudio de cohortes basado en el registro de los residentes que fueron vacunados entre el 27 de diciembre de 2020 y el 10 de marzo de 2021, en el que se comparó el riesgo de una infección por SARS-CoV-2 tras la vacunación con el riesgo en los mismos individuos en el periodo previo a la vacunación. El riesgo en los no vacunados también se comparó con el periodo prevacunal para estimar la protección indirecta.

Se seleccionaron 573.533 registros de 299.209 personas incluidas en el Registro Nacional de Vacunación. El 99.0% habían recibido una o más dosis, de las que el 99.8% eran de BioNTech/Pfizer (BNT162b2). El 92.6% habían recibido la segunda dosis a los 21 días. La edad media de los residentes era de 85.9 años y el 70.9% eran mujeres. Se había diagnosticado una infección previa por SARS-CoV-2 en el 17.5% de los participantes en la fecha en la que comenzó el seguimiento, 22.3% en el grupo de vacunados y 12.7% en el grupo de comparación (desde 87 días antes). Para el análisis del efecto indirecto, el 20.3% tuvo una infección previa, 27.7% en los indirectamente protegidos y 12.9% en el grupo de comparación.

La vacunación redujo el riesgo de infección documentada por SARS-CoV-2 en un 57.2% (56-58) y aumentó al 81.2% (80-82) para los que estaban completamente vacunados. En personas sin antecedentes de infección (naïve) la vacunación redujo el riesgo un 57%, que se traduce en haber evitado hasta 11.6 casos por 10.000 personas vacunadas por día. Aquellos con infección previa también se beneficiaron de una reducción del riesgo del 57%, lo que se traduce en menos de una infección evitada por 10.000 personas vacunadas por día (quizás debido a un riego de infección basal bajo). Los no vacunados que residían en esas instalaciones (residentes y staff) y donde la mayoría habían recibido la vacuna, mostraron una reducción del riesgo similar al de los vacunados.

Los autores, del Grupo de Trabajo de Registros de Vacunación COVID-19, concluyen que sus resultados confirman la efectividad de las vacunas de ARN mensajero en personas mayores institucionalizadas, lo que avala la política de la vacunación universal en estos espacios, incluyendo a aquellos con antecedentes de infección previa. Sugieren, además, que incluso los no vacunados pueden beneficiarse de la protección indirecta, lo que podría deberse a que la vacunación pudiera reducir la transmisibilidad del virus y generar, por tanto, inmunidad de rebaño.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com