Proyectando la dinámica de transmisión del SARS-CoV-2 durante el período pospandémico

En su apartado de “Perspectives” en la revista The Lancet y en su edición de 18 de abril se publica una entrevista con la viróloga de la Universidad de Oxford y del Jenner Institute, Sarah Gilbert, que es la responsable del desarrollo de la vacuna frente al COVID-19 que vehiculiza la espícula S del virus producida por técnicas de ADN recombinante en un vector de adenovirus no replicante.

En la entrevista, la investigadora enfatiza en que la idea de que la vacuna prototipo en la que trabaja es que desencadene una respuesta mayoritariamente celular de linfocitos T en lugar de confiar exclusivamente en las respuestas humorales, de manera similar a lo que ya han conseguido con los prototipos frente al virus Zika y al M.E.R.S. Piensa que estas plataformas resultarán muy útiles para el desarrollo de la vacuna frente al SARS-CoV-2. En el cronograma tiene previsto haber vacunado a quinientos voluntarios para mediados de mayo y según los resultados ampliar la muestra a los de 55 a 70 años o más. En el mejor escenario que vislumbra es comenzar con evaluar los datos de eficacia para el otoño de 2020 y simultáneamente comenzar con la producción de la vacuna a gran escala.

En el contexto de compartir conocimientos en paralelo a los esfuerzos en conseguir una vacuna, es esencial que todos los prototipos de vacunas midan de la misma manera las respuestas inmunes postvacunales para garantizar la comparabilidad y la generalización de los hallazgos. Se muestra convencida en que se verá un espíritu de colaboración y cooperación nunca visto y auspiciado por la O.M.S.

Esta o cualquier otra vacuna que llegue a comercializarse y a distribuirse a escala mundial reducirá la duración e intensidad del distanciamiento social necesario para mantener el control de la epidemia de COVID-19 ya que ayudaría a acelerar el “acúmulo” de inmunidad en la población y a evitar la sobrecarga de los cuidados críticos.

Según investigadores de la Harvard T.H. Chan School of Public Health de Boston, entre los que se encuentra Marc Lipstich, si se hubieran producido muchas infecciones asintomáticas, la vacunación masiva ayudaría a alcanzar con mayor prontitud el umbral de la inmunidad comunitaria, tal como se recoge en un artículo de 14 de abril publicado en la revista Science. Los firmantes del trabajo identifican los factores determinantes de la dinámica del COVID-19 que los desglosan en víricos, ambientales e inmunológicos que, combinados con los factores sociales, les pueden permitir elaborar modelos matemáticos que predigan escenarios potenciales para la transmisión del virus en los periodos pandémicos y post-pandémicos. Adicionalmente, podrían identificar los datos clave para conocer cuál o cuáles de los escenarios son los más plausibles.

En cuanto a los factores inmunológicos los autores desarrollan varios supuestos sobre los posibles escenarios de transmisión del virus en función de la duración de la inmunidad conferida por el padecimiento del COVID-19 y la potencial inmunidad cruzada con otros betacoronavirus humanos, HCoV-OC43 y HCoV-HKU1.

Concluyen que la incidencia de la enfermedad para los próximos cinco años, tras el actual brote, dependerá si va a “estacionalizarse” y ello dependerá primariamente de la duración de la inmunidad tras la infección.