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Invasive pneumococcal disease and coverage of penumococcal vaccination in the childhood vaccination programme 2015

4/12/2016

Harboe Z, Dalby T, Slovted H, Fuursted K. EPI-NEWS 2016:40

Dinamarca comenzó con la vacuna antineumocócica conjugada de siete serotipos en octubre de 2007 para sustituirla por la de trece serotipos en 2010 en pauta de 3, 5 y 12 meses. Los autores revisan la epidemiología de la enfermedad neumocócica invasora desde 2007 hasta 2015. Las coberturas de vacunación en el periodo han oscilado entre el 85% y el 94% para la primera dosis y del 82%-93% para la segunda, presentando una tendencia ascendente estando en 2015 a la par del resto de las vacunas en primovacunación. En el periodo 2000 a 2007 la incidencia de INE era de 20/100.000 siendo en el periodo de PnC13 de 15/100.000 con 840 casos anuales en todas las edades. El descenso más pronunciado ha tenido lugar en los menores de dos años con un descenso del 71% en el periodo 2111-2015 respecto de la época prevacunal. La incidencia para los seis serotipos adicionales ha caído de 13 a 1.5 casos por 100.000, aunque ha aumentado significativamente de 5.5 a 15/100.000 la de serotipos no incluidos. En cuanto a los mayores de 65 años la incidencia ha pasado de 66/100.000 a 48/100.000 debido a un descenso de los serotipos vacunales. Por otra parte han descendido los fallecimientos por ENI en los de más de 65 años respecto a la prevacunación. Los autores concluyen que el incremento de los tipos no vacunales no ensombrece el efecto positivo global de la vacunación.

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Using Pneumococcal Carriage Data to Monitor Postvaccination Changes in the Incidence of Pneumococcal Otitis Media

16/11/2016

Flasche S, Givon-Lavi N, Dagan R. Am. J. Epidemiol 2016; 184 (9): 652-9.

En la mayoría de los países no existen sistemas de vigilancia epidemiológica de la Otitis Media Aguda (OMA) después de la introducción de vacunas neumocócicas conjugadas en el calendario. El trabajo explora la posibilidad de analizar un modelo que relacione la portación nasofaríngea con la OMA.

La vacuna heptavalente se introdujo en el calendario vacunal israelí en julio de 2009 y se sustituyó por la tridecavalente en noviembre de 2010. Cada día desde 2009 se tomaron muestras nasofaríngeas en 4 niños judíos y 4 beduinos menores de 5 años que acudían a urgencias. Al mismo tiempo la vigilancia de OMA en el sur de Israel incluyó todos los niños menores de 2 años diagnosticados con OMA y con cultivo.

El cambio relativo en la prevalencia de portación nasofaríngea de serotipos vacunales fue predictor del cambio de incidencia de OMA debido a serotipos vacunales, sin embargo el reemplazo de serotipos observados en la portación de serotipos no vacunales no es paralelo a la incidencia de OMA por neumococos no vacunales.

Los autores concluyen que este hecho podría indicar que existen mecanismos complejos de la respuesta inmune implicados en la prevención inicial y los episodios consecutivos de OMA.

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Impact of the 13-Valent Pneumococcal Conjugate Vaccine on Pneumococcal Carriage Among American Indians

16/09/2016

Grant LR, Hammitt LL, O’Brien SE, Jacobs MR, Donaldson C, Weatherholtz RC et al. Pediatr Infect Dis J 2016; 35(8): 907-14.

El trabajo evalúa el impacto de la vacuna antineumocócica tridecavalente sobre la portación nasofaríngea de los serotipos incluidos en la vacuna sobre una población de indios americanos (comunidad de Navajos y Apaches).

Se tomaron muestras nasofaríngeas a indios de todas las edades entre enero 2010 y abril de 2012 (desde 3 meses antes a 24 después del uso de la vacuna tridecavalente). Se evaluó la portación nasofaríngea mensualmente así como la cobertura vacunal para identificar el momento en el que se comenzaba a observar el impacto de la vacuna; se calcularon las razones de prevalencia (RP) antes y después de la vacuna para evaluar el impacto.

Se reclutaron un total de 6.645 participantes pertenecientes a 1833 domicilios (2859<5 años y 3786≥5 años). La tasa de portación nasofaríngea fue del 33%; se observó un descenso en los serotipos vacunales y en el 6C en los menores de 5 años tras 9 y 15 meses de introducir la vacuna. En el segundo año de introducción de la vacuna la tasa de portación nasofaríngea pasó del 56 al 50% entre los menores de 5 años. Entre los niños que no tenían la pauta completa de vacunación se observó un descenso en los serotipos vacunales once meses después del uso de la vacuna, cuando la cobertura vacunal alcanzó el 58%. Dos años después del uso de la vacuna la reducción de los serotipos vacunales alcanzó el 60% y el 6C el 70% entre los menores de 5 años (serotipos 19 A 60% y el 3 90%); la reducción no alcanzó la significación estadística en los otros grupos de edad.

Los autores concluyen que la reducción de los serotipos vacunales se observa en los menores de 5 años de forma rápida, algo que no puede ser confirmado en adultos al menos de una forma tan rápida. Se observó presencia de protección de grupo al alcanzar una cobertura vaucnal del 58%, 11 meses después de la introducción de la vacuna.

El trabajo resulta muy interesante aunque el hecho de su realización en una comunidad tan específica como es la de indios americanos dificulta su validez externa; otra limitación es que el seguimiento es de sólo 2 años tras la introducción de la vacuna tridecavalente.

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Emerging Streptococcus pneumoniae Strains Colonizing the Nasopharynx in Children After 13-valent Pneumococcal Conjugate Vaccination in Comparison to the 7-valent Era, 2006–2015

16/09/2016

Kaur R, Casey JR, Pichichero ME. Pediatr Infect Dis J 2016; 35(8): 901-6.

Estudio prospectivo de 9 años de duración realizado en Rochester, Nueva York, en el que se evalúa la evolución de la colonización nasofaríngea en niños de 6 a 30 meses de edad, los serotipos observados, la secuencia genética y la sensibilidad frente a antibióticos a lo largo del tiempo.

Se tomó muestra nasofaríngea a los 6, 9, 12, 15, 18, 24 y 30 meses de edad; entre junio de 2006 y septiembre 2010 (era vacuna heptavalente) se contabilizaron 1072 visitas y entre octubre 2010 a septiembre 2015 (era vacuna tridecavalente) fueron 2044 visitas de un total de 665 niños.

Se aislaron un total de 1045 neumococos, 350 en la etapa de la vacuna heptavalente y 658 en la de la tridecavalente. La tasa de portación nasofaríngea neumocócica se mantuvo estable en ambos periodos (32,7 vs. 33,5%), descendió la de Haemophilus influenzae no tipable (16,9 vs. 12,3%) y también permaneció estable la de Moraxella catarrhalis. Los serotipos más frecuentes en la primera etapa fueron el 19 A y el 23B mientras que en la segunda lo fueron el 35B, 23B, 21 y 15A/B/C; el serotipo 19 A persistió tras la vacuna tridecavalente (5% de todos los aislamientos aunque previamente a la vacuna tridecavalente era de casi el 25%). La resistencia a los antibióticos más habituales descendió tras el uso de la tridecavalente.

Los autores concluyen que tras la sustitución de la vacuna heptavalente por la tridecavalente se produjo una rápida sustitución de los serotipos implicados en la portación nasofaríngea de neumococos. La aparición de serotipos como el 35B, 23B, 21 y el 15 A/B/C y la disminución de las resistencias a antibióticos fueron los aspectos más destacados.

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The Antibody Response Following a Booster With Either a 10- or 13-valent Pneumococcal Conjugate Vaccine in Toddlers Primed With a 13-valent Pneumococcal Conjugate Vaccine in Early Infancy

16/09/2016

Trück J, Jawad S, Goldblatt D, Roalfe L, Snape MD, Voysey M et al. Pediatr Infect Dis J 2016; 35(7): 787-93.

Existen pocos datos sobre la intercambiabilidad de las vacunas neumocócicas conjugadas deca (PNC10) y tridecavalente (PNC13). El objetivo principal del estudio es medir la no inferioridad de la PNC10 respecto a la PNC13 administrada como dosis de recuerdo a los 12 meses de edad.

Ensayo clínico en el que se tomaron 178 niños en Reino Unido que habían sido previamente primovacunados a los 2 y 4 meses de edad con la PNC13 y se les aleatorizó para que recibieran como dosis de recuerdo a los 12 meses la PNC10 ó PNC13. Se midió la respuesta de anticuerpos, tasa de seroprotección y actividad opsnofagocítica antes de la dosis de recuerdo, al mes y los 12 meses.

Un mes después del recuerdo 8 de los 10 serotipos de los vacunados con PNC10 alcanzaron tasas de seroprotección del 97%, sin embargo se observó una respuesta inferior para los serotipos 5 y 9V. La titulación media de anticuerpos y la capacidad opsonofagocítica fueron superiores para la mayoría de los serotipos en los vacunados con PNC13 aunque se observó una respuesta similar o superior en los vacunados con PNC10 para los serotipos 4, 18C y 19F. Se observó un pequeño aumento en los títulos de anticuerpos de los serotipos 6 A y 19 A en los vacunados con PNC10, estas respuestas fueron significativamente inferiores a las observadas en los vacunados con PNC13.

Los autores concluyen que en niños primovacunados con PNC13 la administración de una dosis de recuerdo con PNC10 es menos inmunógena que la PNC13. El motivo de la similar o superior respuesta en los vacunados con PNC10 observado en los serotipos 4, 18C y 19F puede ser debido a una mayor carga antigénica de los mismos o a su conjugación a difteria o tétanos. El significado clínico de esta menor inmunogenicidad no está suficientemente claro aunque podría parecer más apropiado que la dosis de recuerdo administrada fuera de PNC13.

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Relating Pneumococcal Carriage Among Children to Disease Rates Among Adults Before and After the Introduction of Conjugate Vaccines

5/09/2016

Weinberger DM, Grant LR, Weatherholtz RC, Warren JL, O’Brien KL, Hammitt LL. Am. J. Epidemiol 2016; 183 (11): 1055-62.

El uso de las vacunas neumocócicas conjugadas en niños produce un fuerte efecto indirecto en adultos. La vacunación puede a su vez producir un reemplazo de serotipos y reducir los efectos directos e indirectos de la vacuna. Para comprender y predecir los impactos previsibles del reemplazo de serotipos es importante saber cómo repercute la transmisión de los serotipos en niños respecto a las tasas de enfermedad neumocócica en adultos. El trabajo busca llegar a estos resultados mediante modelos matemáticos.
Se tomaron datos de portación nasofaríngea y enfermedad de los Indios Navajo de EEUU, los datos fueron recogidos antes y después de la introducción de las vacunas neumocócicas conjugadas (1998-2012).
Usando modelos, encontraron que la portación y la capacidad invasiva presentaron modelos similares en niños y adultos. En niños, la portación, la capacidad invasiva y un factor específico aleatorio podrían predecir la incidencia serotipo-específica de enfermedad neumocócica en adultos 18 a 39 años y en los mayores de 40.
Los autores concluyen que estos modelos podrían predecir el efecto de las futuras vacunas neumocócicas en las tasas de enfermedad en adultos.
Trabajo complejo y de dudosa aplicación práctica ya que se hacen asunciones de dudosa validez externa y porque para poder aplicar el modelo harían falta condiciones que en muchas situaciones no se van a producir (entre otras la ausencia de datos de portación nasofaríngea locales).

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Maternal and neonatal pneumococcal vaccination – where are we now?

2/09/2016

Clarkea E, Kampmanna B and Goldblatt D. Expert Rev. Vaccines 2016; (on-line): 1–13.

El neumococo es un patógeno importante en los recién nacidos y en la primera infancia, en particular como causa de enfermedad invasiva en el África subsahariana, donde las tasas de portador nasofaríngeo son también excepcionalmente alta. Las vacunas conjugadas contra el neumococo se han desplegado ahora en muchos contextos e introducido en un número creciente de países de bajos y medianos ingresos. Han sido muy efectivas en la prevención de la enfermedad por serotipos vacunales en los lactantes. Sin embargo, un intervalo de susceptibilidad se mantiene antes de la primera vacunación a alrededor de seis semanas de edad. En este documento se resumen los datos disponibles en la vacunación materna y neonatal para prevenir la enfermedad en los recién nacidos y la infancia temprana y se consideran los principales desafíos y pasos a seguir para la investigación en este campo.
Las PCV 7, 10 y 13-valentes han sido muy efectivas en la prevención de infección y transporte de los serotipos de neumococo vacunales en los bebés y niños después de su lanzamiento en países de altos, medianos y bajos ingresos. Debido a las diferencias en la epidemiología neumocócica la protección indirecta observada en los recién nacidos en entornos de ingresos altos es improbable que se traduzca sistemáticamente en los países de bajos ingresos y la enfermedad residual en infancia precoz parece probable que persista en ausencia de intervenciones adicionales. Se han llevado a cabo numerosos ensayos de vacunación materna con vacunas de polisacáridos de neumococo 23 valente, pero una revisión sistemática reciente concluyó que en base a estos ensayos no había pruebas suficientes para determinar el papel de la vacunación antineumocócica materna durante el embarazo. Se ha realizado un único ensayo en los Estados Unidos utilizando una vacuna conjugada 9-valente en mujeres embarazadas. Se han observado altos niveles de transferencia de anticuerpos, pero los recién nacidos en el grupo de vacunación materna tenían un nivel más alto de la OMA que los del grupo de control. Los datos de este trabajo son importantes, pero necesitan ser interpretados con cierta cautela. Dos ensayos han examinado la vacunación neonatal con una vacuna conjugada 7-valente. El perfil de seguridad fue bueno cuando la vacuna se administra al nacer. Ensayos clínicos adicionales están actualmente en marcha o en proyecto para examinar la vacunación conjugada tanto materna como neonatal en los países de bajos ingresos.

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Pneumococcal conjugate vaccine use in adults

2/09/2016

Isturiz RE, Schmoele-Thomab B, Scottc DA, Jodara L, Webberd C, Singsa HL and Paradiso P. Expert Rev. Vaccines 2016; (3): 279–292.

El Streptococcus pneumoniae es la causa principal de enfermedad y muerte en adultos. Una vacuna polisacárida ha estado disponible desde hace más de 30 años, pero a pesar de un uso significativo, el impacto en la salud pública de esta vacuna ha sido limitado. La vacuna neumocócica conjugada 13-valente (PCV13) ha sido autorizada por la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos y otras autoridades reguladoras internacionales. La eficacia de la vacuna neumocócica PCV13 contra la neumonía adquirida en la comunidad se confirmó en un gran ensayo controlado aleatorio en los adultos mayores y su uso es cada vez más recomendado a nivel mundial.
El uso de PCV en los programas de vacunación neumocócica en la infancia ha logrado reducir la incidencia de la enfermedad neumocócica en todos los grupos de edad; sin embargo, sigue habiendo una importante carga de neumonía neumocócica en los adultos, incluyendo la enfermedad causada por serotipos incluidos en la vacuna. La neumonía neumocócica bacterémica es la manifestación de la enfermedad neumocócica más común en adultos y la única vacuna neumocócica PCV13 es la única que ha demostrado prevenir la neumonía neumocócica bacterémica. La PCV13 provoca respuestas inmunitarias antineumocócicas generalmente más altas en comparación con la PPSV23 para los serotipos en comunes y para el serotipo 6A, no presente en la vacuna polisacárida. En los adultos, la administración de una dosis de PPSV23 antes de una dosis de PCV13 puede afectar negativamente a la respuesta inmune a PCV13, mientras que una dosis de PCV13 antes de una dosis de PPSV23 puede mejorar la respuesta a los serotipos comunes. La base de datos de seguridad en adultos con PCV13 es sustancial y demuestra un perfil de riesgo-beneficio positivo. En la actualidad, los adultos inmunocompetentes de 19-64 años que viven con condiciones médicas crónicas tales como enfermedad cardíaca, enfermedad pulmonar y la diabetes mellitus son los únicos individuos con mayor riesgo de enfermedad neumocócica para quienes PCV13 no se recomienda de forma rutinaria en los Estados Unidos. Dada la evidencia disponible, la vacuna PCV13 puede proporcionar beneficios a las personas de 19-64 años que viven con condiciones de alto riesgo.

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Immunogenicity and safety of a second administration of 13-valent pneumococcal conjugate vaccine 5 years after initial vaccination in adults 50 years and older

26/08/2016

Frenck R, Fiquet A, Gurtman A, van Cleef M, Davis M, Rubino J et al. Vaccine 2016;34:3454-3462

Ensayo clínico fase III, aleatorio, doble ciego en 34 lugares de los Estados Unidos para evaluar los niveles de anticuerpos antineumocócicos (OPA y ELISA) generados por la vacuna antineumocócica conjugada de 13 serotipos a los cinco años de administrada la primera dosis en personas de 50 a 59 años. Intenta demostrar que la vacuna no reduce la respuesta inmune humoral en las segundas dosis con un intervalo de cinco años, pero no para determinar si se precisa una revacunación. 727 sujetos se revacunaron cinco años más tarde y los GMT de OPA e IgG cayeron respecto de manera importante respecto de los obtenidos tras la primera dosis aunque se mantuvieron por encima de los niveles previos a esa primera dosis. Tras la revacunación, ambos GMT´s fueron similares o mayores que tras la primovacunación para la mayoría de los serotipos. Las excepciones fueron para los OPA GMT para los tipos 4 y 7F y paradójicamente mayores para los IgG frente al 4 o similares para el 7F. Se observó un patrón inverso para el 3 y el 18C para los que los IgG fueron significativamente menores pero similares los OPA para ambos. En relación a la seguridad, la mayoría de los reportes fueron de carácter leve y registrados para menos de un 5%. Los autores concluyen que la revacunación cinco años más tarde fue segura e inmunogénica, manteniéndose los títulos durante al menos ese tiempo desde la primovacunación y evidenciándose la génesis de memoria inmunológica. Al disponer de un grupo que recibió concomitantemente esta vacuna con la antigripal inactivada, sus resultados sugieren que la simultaneidad no parece tener un impacto duradero en las respuestas inmunes o en la capacidad de responder a la revacunación.

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Declining mortality from adult pneumococcal infections linked to children’s vaccination

26/08/2016

Grau I, Ardanuy C, Cubero M, Benitez MA, Liñares J, Pallares R. Journal of Infection 2016; 72(4): 439-49.

El objetivo del trabajo es determinar los cambios en la mortalidad entre adultos por ENI tras el uso generalizado de las vacunas neumocócicas conjugadas en niños.
Estudio de vigilancia epidemiológica activa de adultos con ENI (confirmado mediante cultivo) en el área de Barcelona. La mortalidad específica por serotipo y las tasas de enfermedad y mortalidad se analizaron en tres periodos diferentes: prevacunal (1994-2001), vacuna heptavalente (2002-9) y tridecavalente (2010-3).
En conjunto la ENI asociada a los serotipos de la vacuna PCV7 presentaron una mayor letalidad (24%). En pacientes de 18 a 64 años la letalidad por ENI descendió en los tres periodos (prevacunal, PCV7 y PCV13: 22, 14 y 12% respectivamente); esto se vio asociado con un descenso de los serotipos vacunales incluídos en la heptavalente (3,56, 2,8 y 1,49 casos/100.000 personas-año) y en las muertes causados por los mismos (0,74, 0,53 y 0,09 muertes/100.000 personas-año).
En pacientes ≥65 años, la legalidad no cambió (24, 22 y 24%); sin embargo se observó un descenso en las muertes asociadas a los serotipos de la vacuna PCV7 (4,94, 3,58 y 2,45 muertes/100.000 personas-año) y un aumento en las muertes causadas por los serotipos no vacunales (2,55, 3,7 y 4,09 muertes/100.000 personas-año).
Los autores concluyen que el uso de las PCV en niños se asocia con una reducción de la mortalidad por ENI en adultos entre 18 y 64 años mediante la protección de grupo. En adultos mayores, factores relacionados con la edad podrían jugar un papel en la mortalidad por ENI.

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